Una victoria táctica de Hillary , e Ivanov

14 de abril de 2010

14 de abril de 2010 (LPAC) - Una fuente de inteligencia de alto nivel de E.U. confirmó un informe en el Washington Post de ayer de que, con el respaldo activo de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, los Marines de EU en la zona de Marja de la provincia de Helmand, empezaron un programa de destrucción de la cosecha de opio, justo en el momento en que el cultivo de amapola estaba lista para su cosecha. "Hillary se hizo cargo y presionó para que se hiciera" confirmó la fuente. Bajo el nuevo programa, que le da marcha atrás a la política del gobierno de Obama de detener la erradicación del opio anunciada desde marzo de 2009, los Marines de EU le van a pagar a los campesinos que cultivan amapola $120 por hectárea para destruir sus cosechas. Y al mismo tiempo, los Marines están parando a los trabajadores migratorios de la región de siembra del opio, que son vitales para la cosecha de la masiva siembra de amapolas. Con estas acciones, y una tercera vertiente, que tiene de blanco a los traficantes de opio al momento que intenten comprarle las amapolas cultivadas a los campesinos, los Infantes de Marina de la Segunda Brigada Expedicionaria de la Armada estadounidense están tomando precisamente el tipo de medidas que ha exigido Lyndon LaRouche, en sus recientes llamados para enjuiciar al Presidente Barack Obama.

LaRouche destacó que a Hillary Clinton se le presentó la oportunidad para llevar a cabo este avance táctico útil como resultado de varios factores. Primero, existe un claro vacío político en la Casa Blanca de Obama. Y segundo, el Presidente Obama estaba desesperado por una "victoria" en su política exterior, después de firmar el tratado sobre limitación de armas nucleares recién concluido con el presidente ruso Medvedev. Y los rusos estaban empeñados en que EU tenía que tomar algunas medidas en contra del tráfico de opio y heroína proveniente de Afganistán, que ha sido la fuente de financiamiento y apoyo logístico de la última racha de ataques terroristas en Moscú y en el norte del Cáucaso, para no mencionar la epidemia de adicción a la heroína entre los rusos.

Recuérdese que, el 17 de marzo, Victor Ivanov, presidente del programa nacional antidrogas de Rusia, estuvo en Kabul para apremiar a favor de un programa de erradicación del opio a escala total. Una semana después, estuvo en Bruselas, haciendo la misma demanda ante la reunión del Consejo Rusia-OTAN. El 30 de marzo, la secretaria de Estado Clinton le envió un cable a la embajada de EU en Kabul, donde autoriza el programa de erradicación en Marja, el cual caracteriza como "la mejor decisión frente a una gama de opciones menos que perfectas". Dos días después, el 1 de abril, la directora de la agencia antidrogas estadounidense (conocida como DEA, por sus siglas en inglés) Michele Leonhart, arribó en Kabul para una visita de tres días, para impulsar aún más el programa de erradicación, que tiene el respaldo de la DEA.

Según una fuente de inteligencia estadounidense de alto nivel, funcionarios de inteligencia y de las fuerzas armadas en la zona de Helmand habían llegado a la conclusión sólida de que la mayoría brumadora de los fondos derivados de la producción local de opio (40% del abasto de opio y heroína a nivel mundial provinieron de un área de 155 millas cuadradas en torno a Marja) iban al Talibán y otros grupos insurgentes, confirmando cabalmente las advertencias de LaRouche de que cualquier política que permitiera que continuara la producción de opio le estaba aportando ayuda y bienestar al enemigo en un teatro de guerra, lo que es equivalente a traición.

La decisión de permitir que se reanude la erradicación, pagándole a los campesinos para que vuelvan a arar sus propias cosechas, es una victoria, si bien táctica, tanto para la secretaria de Estado Clinton como para sus contrapartes rusas, incluido Victor Ivanov, quien ha hecho de la cooperación ruso-estadounidense para abatir las operaciones narcoterroristas con centro en Afganistán, una precondición para la asociación entre EU y Rusia en general. Incluso esta operación limitada va a hacer que se cuelgue de las lámparas el aparato de Narcotráfico SA, de su majestad, incluyendo a los elementos de la mafia rusa que operan desde los centros de lavado de dinero sucio holandeses y británicos como las Antillas holandesas, que son enemigos de la facción patriota en Moscú de Putin, Ivanov y Yakunin.