El escándalo de Goldman Sachs puede allanar el restablecimiento de la normativa Glass Steagall

23 de abril de 2010

 

23 de abril de 2010 (LPAC) — Un funcionario de inteligencia estadounidense muy bien colocado, dijo a la revista EIR que el escándalo que se ha desatado en torno a las actividades fraudulentas de la firma bancaria Goldman Sachs tiene el potencial de catalizar la aprobación de leyes que restituyan la normativa Glass-Steagall para supervisar la banca, las cuales se encuentra actualmente como proyectos de ley en las dos cámaras legislativas de EU. "Si avanza el caso que inició la Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) contra Goldman Sachs, va a generar el tipo de indignación entre la gente contra Wall Street que no va poder controlar ni la Casa Blanca de Obama ni el Congreso", explicó la fuente. "Si salen unos cuantos escándalos más como el de Goldman Sachs, e indudablemente están ahí, y si se consigue a uno o dos soplones que den un paso al frente, el público va a tener el tipo de educación necesaria para informar y canalizar su furia contenida". La misma fuente indicó que el anuncio de Goldman Sachs, en el sentido de que contrataron al ex consejero legal de la Casa Blanca de Obama, Gregory Craig, como uno de sus abogados ante la demanda de la SEC, podría indicar que se han dado cuenta del hecho de que podrían perderlo todo si tratan de pelearse con la SEC, y podrían tratar de llegar tardíamente a un acuerdo, antes de que el caso gane más encabezados de prensa o desencadene demandas penales.

Según las Fuentes, Goldman Sachs estaba contando con poder intimidar a la SEC para que se echara para atrás en cualquier acción legal. Las medidas de la globalización que eliminaron las reglamentaciones en las últimas décadas, socavaron las leyes que supervisaban a la comunidad financiera a tal grado que los ejecutivos de Goldman Sachs pensaban que eran intocables. "Debido a la desregulación y el desgaste de los estatutos penales", advirtió la fuente, "Goldman Sachs en realidad podría derrotar los cargos técnicamente". Pero esa pelea pública, que se alargaría por años, mantendría una luz permanente sobre la corrupción y la avaricia de Wall Street, y alimentaría la furia del público en general a extremos fuera de control. "Ahí es cuando los que insisten en el retorno de la Glass-Steagall, como el señor LaRouche, tendrían el músculo popular para imponerla, aún a pesar del Congreso corrupto y la firme oposición de Geithner, Summers y el propio Obama".

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