Senado aprobó proyecto de Dodd, 59 a 39

21 de may de 2010

21 de mayo de 2010 (LPAC) — Luego de que el voto de 60 a 40 en la tarde de ayer dio por terminado el debate en el Senado del fraudulento proyecto de ley de Dodd llamado dizque Reforma Financiera, Barack Obama dio una conferencia de prensa para dar su beneplácito. Luego, como reflejo de la desesperación del gobierno de Obama y sus amos británicos, el Senado estadounidense procedió a votar el proyecto mismo y lo aprobó con 59 votos contra 39, sin permitir que se votase ninguna enmienda. En el voto para cerrar el debate, dos demócratas, la senadora Maria Cantwell y el senador Russ Feingold, votaron en contra, mientras que Scott Brown y Arlen Specter votaron a favor de cerrar el debate. A la hora de votar la ley como tal, de nuevo la senadora Cantwell y el senador Feingold votaron en contra, con la mayoría de los republicanos del Senado. Los únicos republicanos que votaron a favor fueron Collins, Snowe, Brown y Grassley.

En su discurso de la tarde, Obama mintió, como es costumbre, al decir que los esfuerzos de Wall Street "para diluir [el proyecto] con resquicios y exclusiones para los intereses especiales, encaminados a socavar el verdadero cambio", fracasaron.

La realidad es que el proyecto, que contó con el respaldo de la firma bancaria Goldman Sachs e impuesto por Obama, no es nada más que un enorme resquicio.

No incluyó la normativa Glass-Steagall, y no incluyó la enmienda Cantwell-Lincoln que hubiera cerrado el resquicio que introdujo Dodd con relación a los derivados financieros.

Como había dicho Lyndon LaRouche antes de la votación, a menos que el Congreso cierre los derivados e implemente la normativa Glass-Steagall, la ciudadanía estadounidense no aceptará ninguna decisión de este Congreso. Si el Congreso amaña el proceso para imponer las exigencias del Presidente, la ciudadanía se rebelará en contra del Congreso y del Presidente.

En una declaración que emitió después de la votación, la senadora Cantwell prometió que "no voy a abandonar la lucha". Dijo que había votado en contra del proyecto de ley porque "no cierra los resquicios potencialmente peligrosos" en la regulación de los derivados. Estos derivados sin reglamentación, señaló Cantwell, jugaron un papel central en la generación de la "peor crisis financiera y derrumbe económico desde la Gran Depresión... Tenemos que detener este tipo de actividades peligrosas. Necesitamos prohibiciones más firmes a las apuestas que hacen los bancos con el dinero de los depositantes. Necesitamos líneas claras como las de Glass-Steagall para separar las actividades riesgosas del sistema bancario tradicional. Necesitamos reenfocar nuestra sistema financiera fuera de las apuestas sintéticas y canalizar capital a las manos de las empresas del ciudadano común y que generan empleos".