El sistema bancario europeo es tan sólido como una roca... que se hunde

2 de julio de 2010

2 de julio de 2010 (LPAC) — Lyndon LaRouche advirtió ayer que "si se mantienen todos estos factores que están en juego ahora, durante el mes de julio, pueden esperar que aproximadamente a partir de la segunda semana de julio en adelante, habrán alcanzado un punto de desintegración general de reacción en cadena del sistema trasatlántico, a lo cual le seguirá un colapso, de continuar, del sistema mundial".

Los acontecimientos relacionados con el sistema bancario europeo durante las últimas 48 horas ponen de relieve el cronograma del pronóstico de LaRouche.

El 1 de julio se venció la fecha en que los bancos europeos tenían que pagar 442,000 millones de euros (unos $550,000 millones de dólares) que el Banco Central Europeo (BCE) les había prestado hace un año, para impedir que estallaran en ese momento. La manera como se la arreglaron los bancos en quiebra para pagar esos préstamos hoy fue nada menos que pedir prestado más dinero al BCE, parte del cual algunos bancos lo tienen que pagar dentro de ¡seis días!

El 30 de junio, el BCE prestó 132,000 millones de euros a 1% de interés por tres meses. Pero esa transfusión de liquidez no fue suficiente para que esos bancos pudieran llegar al vencimiento, así que el 1 de julio, el BCE prestó otros 111,000 millones de euros a 1% de interés, pero ahora a un plazo de solo seis días. O sea, en 48 horas, el BCE emitió un total de 243,000 millones de euros en dinero de juguete, nomás para que los bancos pudieran llegar al 1 de julio. Pero esa es otra vuelta al acelerador de la inflación, al estilo de la hiperinflación de Weimar en 1923.

Luego hoy mismo, los mismos bancos europeos procedieron a depositar 309,000 millones de euros en el BCE, a una tasa de interés de 0.25%. Este es el Segundo día que la banca europea hace algo semejante, lo cual quiere decir que el mercado interbancario europeo está congelado. En otras palabras, los fondos que generalmente los bancos se prestan entre sí de un día para otro, ahora los guardan en el BCE. Ya no confían en si mismos, ni siquiera de un día para otro. Todos ellos saben que están en quiebra, y esa es la manera que han hallado para continuar con la charada, día a día.