¿Como se puede salvar Europa?

8 de febrero de 2011

por Lyndon H. LaRouche. Jr.

El calificado estudioso estadounidense sobre historia no tendría ningún problema en entender la diferencia entre el principio constitucional estadounidense, conocido como el principio del "sistema de crédito" el cual encarna la ley Glass-Steagall, y los principios monetaristas profundamente encarnados, como en el caso del legado del Imperio Romano, en la tradición de la usura extendida por Europa, en la cual se fundamenta la noción de monetarismo.

Formalmente, la tarea de explicarle esta distinción al europeo culto no es difícil. Hermann Abs, por ejemplo, mostró su entendimiento de este principio en su formulación para tomar prestado este modelo en la parte que le correspondió organizar lo que se conoció como "el milagro económico" del período de recuperación en Alemania, posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Como se solía decir en otros tiempos, cuando todavía estaba de moda tener un sentido del humor sobre las vicisitudes de la vida, a los estadounidenses y a los británicos los separa un idioma común.

En el sistema monetarista, el concepto de formas públicas de valor económico se sitúa dentro del concepto de dinero como tal. En el sistema Americano —desde que se marcó el rumbo bajo el estatuto original de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, y bajo la Constitución federal de EU— el valor económico reside en la emisión de crédito para el mejoramiento público y privado de las capacidades productivas del trabajo, conmensurables en términos per cápita y por kilómetro cuadrado de la política económica soberana.

Por consiguiente, la diferencia fundamental (es decir, "sistémica") entre los actuales sistemas europeos que se basan en la tradición monetarista de las fases sucesivas habituales del Imperio Romano (es decir, Bizancio, la Vieja Venecia, Nueva Venecia y el Imperio Británico) hasta nuestros días. En otras palabras, el Sistema Americano como se diseñó en su precedente del estatuto original de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, que se basaba en un sistema de crédito, tiene una diferencia de principio profundamente arraigada con el legado del imperio romano que aún sigue operando, de hecho, acorde con la ideología monetarista de la hegemonía actual del imperio británico, como sucede actualmente con los "euro" satélites del imperio británico.

El hecho irónico de hoy, es que la tradición de una Europa usualmente dominada por la extensión ilimitada imperial del sistema monetarista británico, en especial después de la imposición del principio del "euro" sobre Europa continental (y más allá) por parte del edicto imperial de Margaret Thatcher, Francois Mitterand y George H. W. Bush, conjuntamente, en contra de Alemania, el llamado "euro", como el sistema actual del euro de la Europa cautiva de los británicos, la simple emisión de dinero sin consideración por algún tipo de valor físico intrínseco como norma dominante sigue reinando. Para aquellos que están realmente fin informados en la historia, Europa hoy todavía sigue estando bajo el dominio del mismo Imperio Romano que ha sufrido cambios de gerencia, desde la romana, a la bizantina, la de la Vieja Venecia "aristotélica", la Venecia "sarpiana", hasta el legado sarpiano de la "nueva Venecia", el estilo "libre comercio" sarpiano de la actual monarquía imperial británica; pero, el principio imperial del monetarismo como tal, tiene presa a Europa (y partes más allá) en la manera de una forma monetarista de gobierno imperial sobre los simples Estados nacionales locales, súbditos de la antigua tradición monetarista romana.

Para ilustrar la naturaleza de la solución a la actual situación mundial, tomen el caso del estado de quiebra, intrínseco, aparentemente irremediable, de Gran Bretaña al presente.

La razón por la cual los británicos actúan como lo han hecho recientemente, incluso antes de las elecciones intermedias del 2 de noviembre en EU, amenazando, implícitamente, a Estados Unidos con algunas de las acciones más desagradables en su contra, una amenaza a una nación equivalente a una amenaza de guerra, si Estados Unidos restituía la ley Glass-Steagall, es que si Estados Unidos se niega a morir, esto ocasionaría el desplome del ya quebrado sistema monetario internacional británico.

Es cierto, que la supervivencia de Estados Unidos hoy, significaría la bancarrota arrolladora de la forma actual del sistema internacional de la "mancomunidad" de la monarquía británica, en especial el desplome del sistema bancario del Reino Unido mismo. La ironía pertinente es que, no existe posibilidad de que sobreviva el sistema imperial británico en su forma extendida actual, ejemplificada por las redes del sistema bancario internacional del Grupo Inter Alfa, la verdadera forma actual del bastante real imperio británico.

Ciertamente, no hay nada que siquiera nos atreveríamos a pensar en hacer para intentar mantener al imperio británico, cuya existencia actual posterior a 1971, ha dependido de la reforma conocida como la creación y desarrollo del Grupo Inter Alfa. Sin embargo, eso no significa que no debemos actuar para apoyar un rescate del Reino Unido como tal, a diferencia del imperio británico inherente al Grupo Inter Alfa, en la actualidad prácticamente algo menos que inservible.

¿Como? Simple: El Reino Unido, en tanto Estado nacional, y el imperio británico, ya ni siquiera tienen la esperanza de que se perpetúe el sistema imperial representado, como su núcleo, por el Grupo Inter Alfa. Sería una reorganización del sistema bancario nacional británico mediante el establecimiento de la misma norma de un sistema de crédito, representado por el restablecimiento de la Glass Steagall en Estados Unidos.

El gran principio de un sistema de crédito, es clave en el entendimiento de la reforma que se necesita, diseñada para cumplir con la intención apropiada de banca comercial nacional bajo una forma "hamiltoniana" comparable al principio central, y de principio a fin, de la Constitución Federal original de Estados Unidos.

El Remedio

Considera la posibilidad de una recuperación económica británica de su actual desplome de cabeza a una forma terminal de quiebra nacional, desde la perspectiva del principio que subyace en todos los logros de la construcción de Estados Unidos, en contraste con el concepto de una campaña desquiciadamente hiperinflacionaria para mantener el sistema monetarista actual.

Tomen una lección de los logros de Carlomagno, por el tiempo que vivió.

Entre las muchas reformas que introdujo Carlomagno, la piedra angular fue el desarrollo de una forma de sistema de crédito que tenía como centro conectar los principales sistemas fluviales del territorio interno de su reino con un sistema de canales que todavía son rasgo esencial de la cultura europea en esa misma región, y también más allá, en Europa misma hoy. El desarrollo de grandes obras públicas como la reforma bajo Carlomagno, entonces, el caso del respaldo de Franklin Roosevelt al TVA [Comisión del Valle del Tenesí], y el sistema más grande diseñado hasta ahora, NAWAPA, es lo que ejemplifican las plataformas económicas físicas de progreso, a través de grandes obras públicas, de las cuales las empresas privadas ganan con los cimientos de los que depende el avance de la agricultura local y otras avances locales en la productividad física y mejoras en los niveles de vida.

El método apropiado para realizar estos beneficios es la promoción de los avances tecnológicos y científicos en las capacidades productivas del trabajo, dependientes per cápita y por kilómetro cuadrado, lo que aporta las bases para esas inversiones que valen más en términos del resultado para la nación que su costo físico neto. El factor del aumento físico neto de la productividad, per cápita y por kilómetro cuadrado, mediante una tendencia a largo plazo de aumento de la densidad del flujo energético del progreso, del cual depende el aumento real de crecimiento en el valor físico del crédito público extendido.

Dichos logros, que dependen de un sistema de crédito público, en vez de un sistema monetarista, representan el factor físico de acciones de las que depende la existencia de un sistema exitoso de crédito nacional. En el caso de Estados Unidos, fue la organización del crédito sobre la base de una banca nacional, en las que la banca nacional aportaba las bases de las que depende la banca comercial local, en vez de los juegos especulativos de "Wall Street".

Esto significa que, en la práctica, para que el Reino Unido sobreviva a las consecuencias de su locura actual, tiene que basar su propio crecimiento interno en un sistema nacional de crédito público, expresado en detalle en el equivalente de un sistema regulado de crédito público. El margen de esto en el plazo más largo, es la participación en el crecimiento de los niveles de vida físicos y de la productividad física, mediante proyectos de infraestructura pública muy grandes, congruentes con el proyecto NAWAPA proyectado para EU, para elevar el nivel de ingreso de las poblaciones de Europa y América del Norte, mediante el mejoramiento de la calidad de la producción y de la vida de los pueblos de, en especial, África, Asia y América del Sur. El motor de cualquier esfuerzo exitoso de este tipo, requiere de un sistema de tipos de cambio fijos de sistemas de crédito público de las repúblicas soberanas participantes.

Es el mejoramiento de las condiciones de vida de la población del Reino Unido, por ejemplo, lo que así define el principio de un sistema global de crédito público entre Estados nacionales perfectamente soberanos respectivamente, lo cual no es solamente la mejor esperanza para la humanidad hoy, sino que actualmente, es la única esperanza para todas y cada una de las partes de la humanidad.