Paul Farrell: Para instrumentar la Glass Steagall "se necesita tumbar al dictador de la Reserva Federal Bernanke"

16 de febrero de 2011
16 de febrero de 2011 — Paul Farrell, un gurú de los inversionistas que alguna vez trabajo con Morgan Stanley y ahora es un comentarista regular sobre mercados financieros, escribió ayer en MarketWatch que "el jefe de la Fed [Reserva Federal] Ben Bernanke es el ser humano más peligroso sobre la Tierra, mucho más peligroso que Hosni Mubarak, el dictador de Egipto por 30 años. Bernanke rige una dictadura financiera que va a desatar la venidera tercera desintegración del siglo 21... La ideología dominante de Bernanke es la culminación de una guerra económica de 30 años que ha forjado en conjunto a la Reaganomía para los superricos, la lealtad tóxica del ex presidente de la Fed Alan Greenspan hacia Wall Street, el dogma capitalista de Ayn Rand al extremo, culminando con los rescates tóxicos de los secretarios del Tesoro Hank Paulson y Tim Geithner, dos caballos de Troya de Wall Street que han corrompido al gobierno desde adentro".

Aunque no menciona el Informe de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera (Informe Angelides), Farrell reporta extensamente la entrevista que tuvo el presidente de la Reserva Federal de la Ciudad de Kansas, Thomas Hoenig, con la revista Time de esta semana. Farrell dice que Hoenig "pone al descubierto brillantemente la amplia tragedia histórica de la dictadura monetaria de 30 años de la Fed que ha llevado a Estados Unidos al borde de otra revolución económica como la de los 1930, una que se iniciará con una repetición de la llamada de alerta de 1929". Destaca que Hoenig ha votado de modo consistente en contra de las políticas de relajamiento monetario de la Fed por ser inflacionarias y ha defendido a las manufacturas y la agricultura en contra de la locura de los rescates bancarios.

Farrell concluye: "Estados Unidos tiene que ponerle fin al dinero fácil, y agregar una nueva Glass-Steagall. ¿Qué haría Hoenig como presidente de la Fed? Altas tasas de ahorro, bajo apalancamiento y una divisa fuerte. Finalmente, Hoenig regresará la norma Glass-Steagall de la era de la Depresión que le prohíbe a la banca comercial tomar riesgos excesivos. Reduciría el endeudamiento del gobierno y fomentaría la recuperación de las manufacturas, aunque no será fácil, no existe un enfoque que no sea doloroso. Desafortunadamente, nada de esto va a suceder hasta que Estados Unidos no reciba el golpe en la cabeza de una brutal llamada de alerta, como la de 1929 y la Gran Depresión. Hasta entonces, la dictadura monetaria de 30 años presidida hora por Bernanke va a seguir promoviendo sus políticas autodestructivas de dinero fácil, ignorando, una y otra vez, las advertencias de Thomas Hoenig y de todas las otras Casandras, Chicken Littles y los Aullidos del Lobo americanos, una y otra vez".