En el G-20 Indonesia demanda 'no a la especulación con alimentos'; Cargill demanda 'los mercados tienen derecho a matar!'

18 de febrero de 2011
18 de febrero de 2011 — En la reunión ministerial de dos días de las naciones del Grupo de los 20 (G-20, una representación de los países industrializados y en desarrollo de los cuatro continentes) que empiezan mañana en Paris, se ha presentado ahora como tema de discusión el tópico de la amenaza mortal de la hiperinflación en los precios de los alimentos, que no estaba anteriormente en el orden del día. Para empezar, Indonesia está exigiendo acciones en contra de la especulación. En oposición salió un coro a defender a los "mercados", incluyendo hasta a Cargill y a la lonja de Chicago (Chicago Merc) directamente.

Lyndon LaRouche lo planteó de manera muy simple esta semana: hay que imponer un techo a los precios de los alimentos, ¡ya!

"Queremos que el foro G-20 le ponga presión [a los mercados], para que no haya especuladores o ninguna industria financiera o no financiera, que pueda especular con lo bienes alimenticios" dijo el ministro de finanzas de Indonesia, Agus Martowordojo, informó hoy el diario The Jarkarta Post, en el informe que le dio ayer a los reporteros en Jakarta, antes de que Agus volara a Paris. "A nivel del G-20, para el largo plazo, queremos que los países aporten fondos en un fondo específico para aumentar la productividad en [la producción de] los alimentos, pero en el corto plazo, tenemos que transmitir el mensaje a las industrias financieras y no financieras que especulan con los precios de los alimentos, así como también a las industrias que comercializan con futuros, para que ellos no desestabilicen los precios".

Indonesia, con 250 millones de habitantes, el cuarto país más poblado en el mundo, sufrió pérdidas en sus cosechas debido al mal clima en el 2010, y los precios de los alimentos se han disparado hiperinflacionariamente en todos los renglones, desde arroz hasta chiles.

Ah, que mal, pero 'no toquen los mercados', es el mensaje de Cargill, y otros elementos de los carteles globales de los alimentos, incluyendo a sus lacayos funcionarios gubernamentales del gobierno de Obama y de Londres. En el diario Wall Street Journal de hoy se cita a Paul Conway, primer vicepresidente de Cargill, la compañía agropecuaria más grande del mundo y completamente privada, defendiendo a los mercados asesinos: " 'Los especuladores son siempre un blanco fácil, pero los especuladores no causaron que los precios de los alimentos se dispararan en la segunda mitad de 2010', dijo. 'Entre más haya diferentes tipos de jugadores tratando de utilizar los mercados de derivados, más se refleja el verdadero precio de las mercancías' ". Conway insiste en que la culpa se debe restringir al mal tiempo y a los desastres naturales.

En el mismo sentido, un vocero de la propia Bolsa Mercantil de Chicago misma (ahora Grupo CME), David Lehman, responsable de las innovaciones en las oportunidades de apuestas con los nuevos futuros, dice que la culpa de la volatilidad en los precios de los alimentos se tiene que colocar en que haya demasiado "crecimiento de la demanda" y falta de "transparencia" en los mercados emergentes.

El primer ministro de Francia, Nicholas Sarkozy, anfitrión de la reunión de Paris, y presidente en turno por este año del G-20 y del G-8 (los países industrializados), dijo que la inflación en los precios de los alimentos va a recibir una atención especial, con una reunión programada para junio; y ya se habla de que este fin de semana se va a comisionar un "grupo de trabajo".

Todas las medidas muestran que el volumen de especulación con los alimentos se está saliendo fuera de las gráficas. Según la información de la Unión Europea, las especulaciones en mercancías de "inversionistas" que originalmente no están involucrados en la industria alimenticia [o sea, simplemente grupos financieros especuladores], han aumentado su participación en los mercados de $15 mil millones en el 2003, hasta $300 mil millones en el 2008, y ahora esa cifra llega hasta la estratósfera.