Wisconsin, el "Túnez" de la política estadounidense

23 de febrero de 2011

22 de febrero de 2011 — Es una triste ironía que Wisconsin, el semillero actual de la resistencia de huelga de masas a la austeridad fascista, sea también asiento de uno de los promotores más vociferantes, el niño modelo de los recortes presupuestales republicanos, el congresista Paul Ryan (presidente de la Comisión de Presupuesto). No es de sorprender que Ryan sea miembro de la misma secta religiosa que Alan Greenspan, la secta de Ayn Rand.

Entrevistado en el programa dominical "Face the Nation", Ryan confirmó que la intención del nuevo régimen republicano era imponer la austeridad sobre la población, a nivel nacional. El entrevistador del noticiero de CBS, Bob Schieffer, le preguntó sobre los "reportes de que esta [protesta en Wisconsin] podría extenderse", dado que por lo menos otros nueve estados están hablando de problemas similares. "¿Es Wisconsin el "Túnez" de la política estadounidense hoy en día?", le preguntó Schieffer. A la vez que adornaba su respuesta con la monserga de balancear el presupuesto, Ryan respondió: "Pues, sí... Lo que está tratando de hacer nuestro gobernador es enfrentar esto en una forma estructural... y darle a los gobiernos locales las herramientas para que hagan lo mismo. Estos gobernadores están diciendo la verdad. Necesitamos hacer lo mismo en Washington".

En el 2005, Ryan declaró públicamente que la razón de por qué se metió a la política fue debido a su devoción a la secta de Ayn Rand. Al hablar ante una celebración a "Randy" en Washington, Ryan declaró "la razón por la cual me involucré en el servicio público, en gran medida, si tuviera que darle crédito a una sola persona, sería a Ayn Rand... Casi todas las peleas en las que nos hemos visto involucrados aquí en el Capitolio... es una pelea que usualmente se reduce a un conflicto: individualismo versus colectivismo".

Ryan es un seguidor devoto, hasta exigir que su equipo lea las diatribas de Rand. Además de los $61 mil millones de dólares que propone en recortes presupuestales, uno de sus objetivos principales es la privatización del Seguro Social. En esa misma conferencia del 2005, dijo: "Si realmente logramos el objetivo de personalizar [sic] el Seguro Social, piensen en lo que habremos logrado. Cada trabajador, cada empleado en Estados Unidos no solamente va a ser un trabajador sino también un capitalista. Van a ser propietarios de la sociedad" dijo, para desafiar a los "demagogos colectivistas que respiran lucha de clases".