Kesha Rogers sobre la huelga de masas global: Lo que necesitas saber para ganar

12 de marzo de 2011

11 de marzo de 2011

"La culpa, mi querido Bruto, no está en nuestra estrellas, sino en nosotros mismos, que somos subordinados".

-Shakespeare

"¡No seamos subordinados!"

-Kesha Rogers

Por todo el mundo, desde Egipto a Wisconsin, de Irlanda a Austin, se ha unido la población en un frente común de lucha por el futuro. Estás protestando aquí porque te das cuenta de que tu escuela, tu sindicato, tu presupuesto, todo tu futuro... está a punto de ser destruido. Te has dado cuenta de que tienes que luchar, y unirte a tus conciudadanos para exigir una rectificación en los agravios de tu gobierno.

Lo primero que tienes que tener presente es que todo el argumento de que hay que recortar el presupuesto se basa en un fraude. Ninguna ciudad, ningún estado ha hecho recortes en su vía hacia la prosperidad. Nunca va a funcionar; nunca ha funcionado. Así que no empecemos haciendo componendas con el genocidio. La persona que suplique, "Yo se que los recortes son inevitables, pero por favor, no corten demasiado", más vale que se de por muerta.

La única cosa que es inevitable es que nos van a destruir a todos mientras sigamos creyendo que tenemos que mantener el rescate del sistema bancario "demasiado grande como para quebrar", ya irremediablemente en quiebra. Ha sido la creencia prevaleciente en un sistema en que el dinero es el medio para determinar el valor económico de la sociedad, en oposición a la economía real con base en la producción de bienes físicos, lo que ha llevado al mundo entero al borde de una total desintegración. El informe de la Comisión Investigadora sobre la Crisis Financiera, dado a conocer recientemente, puso al descubierto que ese sistema monetarista, y sus rescates, son un fraude y un fracaso gigantesco de 40 años de duración. Se tiene que poner fin de inmediato a todos los rescates por $24 billones, simplemente borrándolos por ser dinero inservible, lo cual se puede hacer con el restablecimiento inmediato de la Ley Glass-Steagall de Roosevelt de 1933. Hagamos esto y podremos hacerle frente a los simples millones y miles de millones de recortes presupuestales, que representan las vidas de personas reales que mandan al matadero.

No existe forma de que pueda sobrevivir gobierno local alguno al dividir y dividir un pastel cada vez más reducido de riqueza real. En vez de esto, tenemos que enfocarnos en un programa intensivo para aumentar la producción de riqueza real. Tenemos que luchar por soluciones reales que aumenten los niveles de vida y la productividad de la población, por persona y por condado. Esto es una misión productiva para la nación, que crearía millones de empleos en la industria, educación, ciencia, agricultura y un renacimiento en la cultura de optimismo y progreso. La única alternativa a una era de tinieblas total, que ya ha propuesto de forma única el economista Lyndon LaRouche, y la planilla al Congreso de los seis demócratas larouchistas, es la solución positiva por la que debemos luchar ahora:

1) Acabar con los $24 billones de dólares en rescates fraudulentos de los derivados de casino de Wall Street, restableciendo la separación entre banca mercantil y banca de inversiones de la Glass-Steagall de Franklin Roosevelt;

2) Proteger los activos de la banca mercantil de la clase media, y usar los poderes constitucionales del Congreso par emitir crédito que financie los proyectos de infraestructura motorizados por adelantos científicos, como:

a. La Alianza Hidráulica y Energética de Norteamericana (NAWAPA), para crear de 6 a 8 millones de empleos construyendo el sistema de gestión de aguas a nivel continental que duplicaría nuestro abasto de agua y alimentos y resolvería muchas otras faltas de recursos;

b. Muchos otros proyectos nacionales de infraestructura en ferrocarriles, plantas nucleares y exploración espacial tripulada;

3) Ayudarle a los estados con ayuda de emergencia temporal, mientras se echan a andar estos programas, aportando fondos salvavidas para la policía, bomberos, servicios de salud, educación, pensiones y otras redes de seguridad social;

4) Reorientar la economía mundial en torno a una comunidad de estados nacionales soberanos, comprometidos mediante un tratado de tipos de cambio fijos y a promover los objetivos comunes de la humanidad.