La lección de Haití para la movilización del Cinturón de Fuego

22 de abril de 2011

por Dennis Small y Marcia Merry Baker

El presidente Barack Obama es responsable personal y directamente por las decenas, sino centenares de miles, de muertes evitables ocurridas en Haití durante su mandato. Al no movilizar los recursos científicos, ingenieriles y logísticos a disposición de Estados Unidos, tanto los de acceso inmediato como los de pronto alcance, necesarios para atender los siniestros del terremoto e inundación en Haití en el 2010-2011—que son precisamente las mismas capacidades necesarias para estar preparados ante los peligros actuales del "Cinturón de Fuego" que amenazan a Estados Unidos y al mundo—Obama es culpable de crímenes por los que se le debe hacer juicio político, como Lyndon LaRouche declaró energicamente en el momento.

*  12 de enero de 2010: Un terremoto de magnitud 7 sacudió Haití, produciendo 300.000 muertos oficialmente, con otros 300.000 heridos y dejando a cerca de 1.3 millones sin hogar y desplazados entre los escombros. Lecturas subsecuentes del satélite francés DEMETER mostraron aumentos anómalos en varias ondas electromagnéticas en el área del temblor por cerca de un mes antes del acontecimiento—es decir, en principio, conocimiento previo de tales temblores, y por tanto preparación, es claramente posible.

*  22 de febrero de 2010: Lyndon LaRouche emitió un llamado de emergencia para que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EU trabaje en conjunto con el gobierno haitiano para ayudar en la evacuación de hasta un millón de personas a lugares seguros, que se construirían fuera del llano costero de inundación donde yace la capital haitiana, Puerto Príncipe. Si no actuamos, LaRouche enfatizó, Haiti enfrentará pronto condiciones en las que el dengue, cólera, malaria, la tifo y otras epidemias se propagarán, con consecuencias devastadoras. Al no actuar, el presidente Obama está instrumentando una política de genocidio intencional maltusiano dictado por los británicos y se le debe hacer juicio político. LaRouche declaró, "¿Cuántos haitianos más tendrán que morir antes de que sea obvio que se le tiene que hacer juicio político a Obama"?

*  25 de febrero de 2010: Personajes políticos estadounidenses de alto rango con conocimiento personal sobre Haití fueron a la Casa Blanca y presentaron su propia propuesta urgente para que los Estados Unidos ayudaran a Haití a reasentar a cientos de miles de haitianos en terreno más alto, antes de que la temporada de lluvia fuerte y huracanes de abril-octubre golpeara la isla. Al nivel más alto, el gobierno de Obama rechazó la propuesta en el acto, como Nerón girando el pulgar hacia abajo en el circo romano.

*  12 de marzo de 2010: La revista EIR publicó un reportaje sobre Haití, con un plan de acción sobre las cosas a hacer para prevenir lo que de otra forma serían muertes generalizadas. "El concepto del reasentamiento es preparar albergue colectivo de transición en lugares escogidos en zonas seleccionadas de relativa seguridad, en varios estados. Posteriormente, hay que hacer mudanzas a gran escala de los residentes en las zonas vulnerables a los nuevos campos, en donde pueden encontrar alojamiento, educación y programas culturales pero sobre todo, la oportunidad de un trabajo productivo en la construcción de proyectos prioritarios que van desde carreteras a control de inundaciones, sistemas de alcantarillado, abastecimiento de agua, reforestación, agricultura, industria liviana y nuevos pueblos". El estudio de la EIR subrayaba el papel de las capacidades estadounidenses existentes: "Toda la historia y orientación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos... están prestos para el trabajo, incluyendo las tareas de la construcción móvil, levantar campamentos, control de inundaciones, mejoras a las carreteras, establecimiento de pistas de aterrizaje, puertos y manejo de carga, etc." Es importante que la EIR también planteaba que esta misión y tarea para el Cuerpo de Ingenieros del Ejército en Haití, ayudaría a reconstruir sus capacidades para uso futuro a mayor escala, como las amenazas actuales en el Cinturón de Fuego.

Ese número de la EIR dejó al descubierto también la intervención directa británica para imponer la política contraria en Haití, personificada en el profesor de la Universidad de Oxford, Paul Collier, un dizque experto en Haití que había sido nombrado Comandante del Imperio Británico en 2008, y fue asesor principal del exprimer ministro Tony Blair. Collier defendía que se le negara a Haití el acceso a la tecnología de punta e infraestructura, y la imposición de "soberanía limitada" para rematar—políticas que el gobierno de Obama adoptó por completo.

*  12 de julio de 2010: Para cuando se cumplían seis meses desde el terremoto, todavía había 1,5 millones de gentes desplazadas y vulnerables en todo Haití. Las inundaciones de la temporada de lluvias había comenzado. Los "refugios" consistían de unas 700.000 carpas donadas, 40% de las cuales ya necesitaban reemplazarse. Un total de 28.000 personas se habían mudado a nuevos hogares. Casi no se había quitado nada de los 25 millones de metros cúbicos de escombros, a pesar de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EU había planificado e iniciado un programa agresivo de manejo de escombros inmediatamente después del terremoto. Las fuerzas militares de EU habían disminuido a solo 500 elementos, de un máximo de 20.000 a finales de enero (incluido un pequeño contingente del Cuerpo de Ingenieros del Ejército) y de 12.500 para el 23 de febrero. El barco hospital Comfort de 1.000 camas, que llegó a Haití el 20 de enero del 2010, salió de Haití el 9 de marzo en contra de los deseos de los doctores en el terreno quienes dijeron que la partida de la embarcación sería "catastrófica" para aquellos haitianos con necesidad de atención médica. El gobierno de Obama determinó que la embarcación "ya no era necesaria".

*  Mediados de octubre de 2010: Estalló una epidemia de cólera en Haití, que se piensa que originó en la región del río contaminado Artibonite en el interior del país.

*  5 de noviembre de 2010: El huracán Tomás golpeó Haití. Aunque lo peor de la tormenta libra la isla, produjo la suficiente lluvia e inundaciones como para crear una nueva catástrofe entre los desplazados sin techo. La cantidad de casos de cólera estalló, las Naciones Unidas pronosticaron que se desarrollarían más de 400,000 casos en Haití para abril del 2011, mientras que expertos de la Universidad de San Francisco y de la Escuela de Medicina de Harvard advirtieron a principios del 2011 que el número sería el doble de esa cantidad. En el último informe el 22 de marzo del 2011 del Ministerio de Salud haitiano, las víctimas mortales del cólera en cifras oficiales habían llegado a 4.749—aunque se reconoce ampliamente que estas cifras oficiales no reportan, por mucho, la verdadera magnitud de los casos reales.

Todo esto era previsible, fue previsto y Lyndon LaRouche lo advirtió de forma pública. La muerte y la devastación resultante—el resultado de la política intencional de Londres de inacción maltusiana—son responsabilidad total del presidente Obama. Saquémoslo del cargo antes de que le haga lo mismo a California, en el caso de un posible gran terremoto futuro con foco en la falla de San Andrés, o de un suceso similar.