El enorme daño debido a la tormenta puso en peligro la cadena alimenticia del mundo; la política cuerda: ¡volver a plantar!

5 de may de 2011

29 de abril de 2011 — Hay enormes daños en las operaciones agrícolas —tierra, edificios, ganado, almacenaje y transporte— que ahora ha empeorado por las tormentas extremas en el corredor de las cuencas de los ríos Misisipí y Ohio, y la región de 14 estados desde Texas hasta Nueva York. Sin embargo, bajo el gobierno de Obama, las instituciones pertinentes, especialmente el Departamento de Agricultura de EU (USDA), así como también la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) y las agencias de rescate, todavía están desplegadas, en el mejor de los casos, para responder ante desastres de la manera acostumbrada, en vez de prepararse aceleradamente para hacerle frente a las tareas reales.

Lyndon LaRouche, en el Informe Semanal de LPAC-TV, presentó muy concretamente el problema de alimentos, al discutir la desintegración no solo del sistema económico, sino de la política económica:

"¿Y qué con las zonas de inundaciones en esta región central en Estados Unidos? Estamos ahora en la zona de la temporada de siembra. ¿Qué es lo que le están haciendo estas fuertes tormentas a la temporada de siembra?

"Ahora, ¿qué es lo que normalmente se haría bajo una economía sana, ante fuertes tormentas de este tipo e inundaciones en la zona, en términos del sistema de siembra? Se vuelve a plantar; se plantan las semillas. ¿Qué es lo que va a suceder ahora, bajo este gobierno y sus políticas? No existe financiamiento para volver a plantar. Así que se van a perder partes significativas del abasto alimenticio, en la fuente dentro de Estados Unidos, producto de estas inundaciones".

Desaliento en Carolina del Norte y Arkansas por la USDA

Las palabras de LaRouche se aplican precisamente a la paralización registrada de la USDA de Obama desde mediados de abril, ante la situación terrible en Arkansas, Carolina del Norte, y algunas otras zonas, golpeadas por la terrible tormenta hace dos semanas,¡mucho antes de la devastación por inundaciones y tornado de esta semana! En Carolina del Norte por ejemplo, ya se habían sembrado los campos (maíz, soya, tabaco, parte del algodón), cuando golpeo la tormenta. En vez de una movilización la USDA solo está ofreciendo ayuda parcial por las pérdidas en ganadería, ayuda parcial para limpiar los campos de escombros y paralización general. Los agricultores y los dirigentes estatales y de los condados fueron dejados por su cuenta, arañando de donde pudieran, quizá solo para sobrevivir.

Por ejemplo, en el Condado Bertie, al noreste de Carolina del Norte, un agricultor contrató sus propios tractores excavadores y tractocamiones para limpiar los campos (a $100 la hora), porque estaba desesperado por volver a sembrar la cosecha. El comisionado agrícola estatal Steve Troxler se reunió con 50 agricultores hace dos semanas en dos condados fuertemente afectados, después de lo cual el gobernador Perdue aprobó el despliegue de los prisioneros. Ocho cuadrillas de 70 prisioneros de los condados de Pasquatank y Terrel limpiaron los campos para que se pudieran volver a sembrar las cosechas a tiempo para la temporada.

Pero dada la magnitud del desastre, y el empobrecimiento de los estados, es imposible que tengan éxito las mejores improvisaciones locales o estatales. El 22 de abril, antes de que azotaran las tormentas con tornados e inundaciones que han hecho época esta semana, golpeando de nuevo los mismos condados agrícolas del este de Carolina del Norte, Troxler había dicho: "El daño que hemos presenciado por toda la zona central y este de Carolina del Norte, es simplemente devastador. Este es uno de los períodos de tiempo más ocupados del año para los granjeros y estas familias no pueden simplemente dejar pasar una siembra solo porque los tractores están destrozados o los campos cubiertos de escombros".

Nacionalmente, existen los precedentes de una movilización de brigadas al estilo CCC, bajo la USDA, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército (USACE), AmeriCorps y agencias relacionadas, desplegadas para realizar trabajos de limpieza de los campos después de desastres, junto con los antecedentes de recursos financieros para las semillas (incluyendo las semillas híbridas de corta temporada), equipo, químicos y otros insumos, para garantizar la resiembra y una siembra tardía. Se necesita el mayor esfuerzo para cosechar lo más que se pueda porque algunos terrenos inundados no se van a poder usar para las siembras de esta temporada, ni siquiera si se drenan, porque están muy cenagosos con falta de oxígeno. Se va a tener que reconstituir la tierra. Es una cuestión de política.

Ya antes de las tormentas la siembra de maíz iba lenta

Solo se había plantado el 9% de la cosecha nacional de maíz de EU justo antes de que las tormentas de esta semana azotaran la cuenca del Misisipí y otras zonas agrícolas, en contraste con el 46% del año anterior, para la misma fecha, según el Informe de la USDA sobre el Avance de la Siembra del 24 de abril. Este retraso refleja el hecho de que hacía demasiado frío y estaba demasiado húmedo en algunas de las latitudes del norte, como para arriesgarse a plantar. El maíz no germina en la tierra a temperaturas por abajo de los 50 grados F; pero esperarse a sembrar más tarde implica otros riesgos.

Ahora, algunos de los campos de maíz más al sur que si se habían sembrado, quedaron arruinados por las tormentas.

Si es que para el 15 de mayo, no se ha sembrado o resembrado el 85% de la cosecha nacional de maíz de EU, aumentará el riesgo de que les caiga el otoño a los campos en donde se haya sembrado más tardíamente. Si prevalece el buen clima —seco y con vientos— empezando el 1 de mayo, los granjeros, con ayuda y buena suerte, pudieran sembrar como locos. Pero entonces esto, sin intervención federal, es una apuesta, no un plan.

Actualmente, EU da cuenta más o menos del 39% de la producción mundial anual de maíz, así que lo que suceda en el cinturón agrícola de EU, incluyendo la urgencia de cancelar la producción de maíz para etanol, se convierte automáticamente en un problema de abasto mundial de alimentos.