Caos antes del crac, en la cumbre de Ministros de Finanzas del G-7

12 de septiembre de 2011

12 de septiembre de 2011 — En la cumbre de Marsella de este fin de semana parece que se produjo una especie de parálisis provocada por el pánico entre los ministros de finanzas y sus equipos ante el próximo nuevo derrumbe financiero. Los ministros no pudieron ponerse de acuerdo en nada, ni siquiera en lo que habían discutido. Dieron a conocer unos "términos de referencia"de carácter no obligatorios con unas pocas frases generales, en vez de un comunicado. El ministro de finanzas de Japón declaró públicamente que la cumbre había "aprobado" las intervenciones monetarias que viene haciendo Japón, y los participantes europeos le dijeron a los periodistas que el tema ni siquiera se había mencionado! El "efecto Rashomon" del pánico financiero.

Durante la cumbre sucedieron una serie de sacudidas financieras, empezando con el desmoronamiento de los mercados de valores globales el viernes, y la violenta renuncia del miembro alemán de la junta directiva del Banco Central Europeo (BCE), Juergen Stark ese mismo día. Después la bomba de Grecia: "la recesión está excediendo todas las proyecciones, hasta el pronóstico de la troika" dijo el 10 de septiembre el ministro de finanzas Evangelos Venizelos. "La proyección en mayo era que la recesión iba a ser del 3.8%, ahora estamos por encima de 5%". En realidad tenía miedo de confirmar lo que todos los economistas ya saben, que la economía griega, incluyendo el PNB, en realidad se ha contraído a una tasa anual del 7.7% en los primeros seis meses del 2011. Incluso el diario New York Times señaló que "las medidas de austeridad, incluyendo altos impuestos indirectos y recortes en los salarios y pensiones del sector público, han afectado la actividad económica". Este anuncio, hecho durante la cumbre de Marsella, volvió inevitable el incumplimiento de Grecia, en el corto plazo, no a largo plazo. La tasa de interés de los bonos de Grecia a dos años es ahora del 56%. No puede pagar, en lo absoluto o nunca, el rescate bancario contratado a su nombre y sobre sus finanzas. Por lo tanto se acerca cada vez más el "detonador" griego del estallido.

La principal noticia dominical de la agencia Bloomberg, al igual que de la revista alemana Spiegel del sábado, fue "Alemania se da por vencida con Grecia" y se prepara para el incumplimiento. Tres funcionarios alemanes hicieron comentarios anónimos de que Alemania estaba preparando un plan de rescate para sus bancos ante un incumplimiento griego o una salida del euro. Su exposición solo ante la deuda griega es de "solo" $40 mil millones de euros, pero de la deuda de los Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, es de 400 mil millones de euros. Ackermann del Deutschebank declaró el viernes que "es obvio que muchos bancos no van a poder sobrevivir al tener que rebajar su deuda soberana al precio de los mercados".

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Lagarde "se echó para atrás" con su discurso de hacerles sentir miedo en Marsella, informa el Financial Times de Londres, sobre sus cálculos alarmantes de 200 mil millones de euros en pérdidas de los bancos del euro y su necesidad desesperada de capitalización (su discurso de Jackson Hole). Esto "mientras el fin de semana los ministros de finanzas y los banqueros centrales de las principales economías avanzadas buscaban calmar los mercados". Evidentemente parece que alguno de los Robespierres le dijo a la señora LaFarge que sus gritos tétricos los estaban asustando.

Parece que la cumbre se convirtió en una bronca de Europa contra Estados Unidos y el Reino Unido. Un "funcionario de EU de alto nivel" no identificado por nombre, sin duda Geithner, hizo que se le citara en los medios de prensa británicos el sábado en la noche diciendo que "setenta y cinco por ciento de las cosas oscuras que están sucediendo en la economía mundial se deben a la zona del euro". El canciller británico George Osborne le recriminó a los ministros de finanzas de Francia, Alemania e Italia y a los banqueros centrales por no haber podido instrumentar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, del cual, por supuesto, el Reino Unido, nunca quiso tomar parte.

Un delegado del G-7 le dijo a la cadena de TV CNBC que "el comunicado se hizo a insistencia de Francia pero en la práctica no tiene ningún significado. Ni siquiera podemos estar de acuerdo en los problemas, así que cómo vamos a estar de acuerdo en el análisis". Un segundo delegado dijo que no se discutió para nada de lanzar un nuevo "alivio cuantitativo" coordinado (como le dicen a la impresión de dinero inorgánico), a pesar de que claramente Geithner y Osborne lo estaban exigiendo. "¡No es realista que el mercado espere que pongamos nosotros sobre la mesa cientos de miles de millones más cada vez que nos reunimos!", se quejó el delegado.

Eso es exactamente lo que demanda el mercado que se derrumba. El estallido solo está esperando por su detonador.