Británicos elaboran plan de contingencia para evacuar ciudadanos de Europa, para cuando se derrumbe la eurozona

2 de diciembre de 2011

2 de diciembre de 2011 – Para avivar los temores de que el derrumbe de la eurozona llevará al Armagedón, la cancillería británica ha elaborado planes de contingencia para dar ayuda a los ciudadanos británicos que se quedasen atrapados en el edificio de la eurozona que se derrumba. El diario Daily Telegraph citó el pasado martes 29 a a fuentes anónimas de la cancillería británica que hablan sobre los planes de contingencia, que tendrían que ver con el caso eventual de que los viajeros británicos no pudiesen tener acceso al dinero en efectivo, o de ningún tipo en caso de una desintegración financiera, e incluso se verían inmersos en "disturbios y malestar social".

La Comisión de Servicios Financieros ha exhortado a los bancos británicos a que aumenten sus reservas, a que refuercen sus planes de contingencia en caso de que se derrumbe el euro, en tanto que el ministro de Hacienda británico, George Osborne, dice que "tenemos planes de contingencia para todas las situaciones. Obviamente durante los últimos meses hemos acelerado esos planes de contingencia, como se podría esperar del gobierno británico". Un derrumbe de la eurozona "pondría en riesgo el derrumbe de todo el sistema financiero".

El vocero de la City de Londres, el centro financiero del imperio, Ambrose Evans-Pritchard, escribe en el mismo diario Daily Telegraph del martes 29 de noviembre que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) podría intervenir donde el Banco Central Europeo (BCE) no se atreve, es decir, a comprar masivamente la deuda en euros, por temor de que el derrumbe del euro conduciría a la "implosión de los nexos bancarios de 42 billones de euros de Europa, el más grande y más apalancado del mundo". Esa es una propuesta de la que se viene hablando mucho. Cita al premio Nobel de economía Myron Scholes, uno de los que sugiere tal cosa, "ya que el BCE pronto se quedará sin dinero", y dice que "vamos a intervenir y a empezar a comprar bonos de gobiernos europeos para ellos. Es algo en lo que hay que pensar". Por supuesto, Sholes es infame por su papel en la quiebra del fondo especulativo LTCM en 1998, que se basaba en un modelo de computadora que no consideraba la posibilidad de un incumplimiento soberano. En su momento, Greenspan reconoció que la quiebra del LTCM aemanzaba a todo el sistema financiero global.

Evans-Pritchard promueve la idea lunática de que la Reserva Federal de EU rescataría toda la deuda pública y bancaria de Europa, y para ello se apoya en una declaración del propio Ben Bernanke en 2002, cuando dijo que "la Fed puede inyectarle dinero a la economía de otras maneras. Por ejemplo, la Fed tiene la capacidad de comprar deuda pública extranjera. Potencialmente, este tipo de activos ofrece enormes campos para las operaciones de la Fed".

Evans-Pritchard dice que la Fed podría realizar de inmediato la operación mediante acuerdos de permuta de divisas que ya tiene con el BCE. (Los hechos recientes, muestran que Bernanke y demás banqueros centrales le han caso, pues eso es exactamente lo que en esencia acaban de acordar el martes pasado).

El temor de un derrumbe inminente es lo que ha llevado al ICAP, la plataforma electrónica de transacciones de divisas más grande del mundo, a probar todos sus programas para compraventa de las divisas europeas, que han estado fuera de uso desde que nació el euro. Ya probaron uno para el dracma griego frente al dólar y al euro. Pero como se trata no solo del dracma, sino del regreso de todas las monedas, el diario londinense Financial Times cita a Ed Brown, del ICAP, quien dice que "han habido muchas pláticas sobre la desintegración del euro, así que hemos sacudido el polvo de todas las monedas anteriores al euro para asegurarnos que todos los programas funcionarán. Algunas de estas monedas no se han transado en diez años".