Piensa como el general Washington: dale al enemigo una verdadera sorpresa

27 de diciembre de 2011

Por Kesha Rogers

26 de Diciembre de 2011

Todo pesimismo y desmoralización no se basa en una idea científica de lo que es en realidad el ser humano. Las excusas comunes que se dan hoy por la crisis política, como "Nunca van a lograr que Obama sea enjuiciado", o "Ustedes tienen razón sobre la guerra termonuclear pero yo estoy esperando a que llegue noviembre", o "Yo no puedo hacer nada, no tenemos poder", bla, bla, bla... son ejemplos de un enfoque animal, basados en los sentidos, a lo que es en realidad una crisis de nuestra identidad como ser humano. Mientras los animales juzgan sus posibilidades de triunfo en base a lo que ven a su alrededor como apoyo o como obstáculos, los humanos piensan en cómo cambiar lo que los rodea actuando sobre las ideas que gobiernan los procesos, de manera que crean nuevas posibilidades que no existían antes.

Un cambio real sobreviene cuando la imaginación creativa, y el verdadero sentido de la creatividad humana, triunfan sobre la visión basada en la percepción sensorial del rol que tiene el ser humano en el universo. Así como el general George Washington entendió que la forma para dar un vuelco a la Guerra Revolucionaria era llevar a sus tropas reducidas y muertas de frío a través del Río Delaware en un momento en que el imperio británico había bajado la guardia para las celebraciones tradicionales. Según la perspectiva de los sentidos, nuestras tropas no tenían la capacidad para flanquear al enemigo, pero Washington supo como pensar más allá de lo que a cualquier espectador le hubiera parecido que esa era una situación imposible, y actuó de manera decisiva. Tuvo la imaginación de prever la victoria en circunstancias que una persona pragmática hubiera dicho que era algo imposible.

Imagínense por un momento, que las personas relevantes actuasen hoy para destituir a Obama por las razones correctas, y así no más, cambiaríamos la dirección que lleva la nación. Imagínenselos haciendo esto, y tómense un minuto para imaginarse cómo eso cambiaría la forma en la que piensas sobre tu futuro.

¿Se remontó tu mente hacia ese sueño que habías aplazado, que es una parte de ti? ¿Qué harías con tu vida si no tuvieras que negociar ese sueño? Si es así, estás comenzando a pensar como aquellos patriotas que se montaron en la barca con el general Washington ese día tormentoso de Navidad. Estás comenzando a vivir en ese dominio que está más allá de la certeza de los sentidos, el dominio de la inmortalidad humana. Este es el dominio en el que viven los principios de la libertad y la justicia, de la libertad y de la unión, libre de las ataduras del miedo, los compromisos, y la muerte. Estos son los ideales de la mente que gobiernan el universo, estas son las sustancias de la verdadera personalidad humana que nos da la fuerza para cruzar todos los ríos, y superar toda oposición al progreso inalienable de la humanidad.

Esta es la sustancia que da forma a mi campaña, y la lista nacional de candidatos federales larouchistas. Esto es "por lo que peleamos", en las esquinas de las calles, en las intersecciones de una autopista, cuando te llamamos por teléfono, y en cualquier otro lugar.

El mismo tipo de personalidades que nos llevaron a cruzar el río Delaware, hace 235 años, son el mismo tipo de personalidades que habrán de llevarnos a cruzar el río del espacio interplanetario, en nuestras colonias de Marte. Pero para que estas personalidades se formen, primero tienes que cruzar ese río dentro de ti mismo, y unirte a nosotros en nuestra pelea para derrotar a ese títere que habita hoy la Casa Blanca. En cuanto se haya ido, todos esos sueños se hacen posibles realmente.