Merkel y Sarkozy alcanzaron la "unidad" en la cumbre de Berlín en torno "le vice anglais"

12 de enero de 2012

12 de enero de 2012 — Los jefes de gobierno de Alemania y Francia se reunieron ayer en Berlín para discutir qué diablos hacer para tratar de salvar al totalmente quebrado sistema del euro, lo que por supuesto es una imposibilidad económica física. Así que cuando de nuevo anunciaron que habían alcanzado la "unidad", uno no puede menos que ser incrédulo. Es más probable que tenga que ver con lo que el director de economía del diario londinense Guardian, Larry Elliott, describe hoy como "las preferencias sexuales masoquistas de la clase alta británica" se extienden por toda Europa continental.

En un artículo titulado: "Angela Merkel tiene el látigo en la mano en una orgía de austeridad", Elliott empieza: "La idea de que el sufrimiento económico es la única ruta para el placer, que fue otrora el resguardo de la elite británica educada en las escuelas públicas, es ahora la política económica de Europa". Destaca que los franceses frecuentemente se refieren a "le vice Anglais, el término burlesco que le dan los franceses a las preferencias sexuales masoquistas de la clase alta británica", y luego cita al novelista Anthony Burgess donde explica que el sistema de escuelas públicas británicas crea "una especie de vínculo de intimidad vergonzosa-desvergonzada entre los miembros de la clase gobernante que esas escuelas se encargaron de crear. Haber golpeado, recibido golpes, presenciado las mismas golpizas es una medalla roja de algo".

Elliott dice que ahora esto se ha extendido por toda Europa: "Le vice Anglais ya no está confinado a estas playas, sino que se ha convertido en el fetiche du jour por toda Europa... 'Mario, dejaste que el déficit presupuestal italiano se elevara por encima del 3% del producto interno bruto'. 'Si, señora Merkel, merezco que se me castigue por mi falta de disciplina fiscal. Por favor, no me la vaya a perdonar' ".

Elliott sabe claramente de lo que habla, aunque el propósito estratégico de Londres sea utilizar dichos argumentos para acabar con cualquier posible liderato alemán en una Europa posterior al euro.