Henry Wallace, científico: Padre de la revolución verde

14 de enero de 2012
Por Spencer Cross, basado en una investigación hecha por Bob Baker, Marcia Merry Baker y David Shavin 

27 de diciembre de 2011 • 3:47

Tal y como hemos presentado en el video “Who We Fight: Episode II” [1], Henry Wallace tuvo la intensión de continuar con el legado de Franklin Roosevelt no solo para lograr el desarrollo de los pueblos del mundo, en especial los del Pacífico, sino también para acabar con el imperio británico. El imperio británico respondió a esto atacando y  calumniando a Wallace hasta el punto en el que ya no pudo dedicarse a la política. Pero eso no lo detuvo. Vivió para hacer otra contribución, menos conocida, a la civilización mundial: Henry Wallace fue el padre de la revolución verde.

Henry Agard Wallace fue el tercer Henry Wallace de una familia que por mucho tiempo se había dedicado al desarrollo de la agricultura del país. A su abuelo, Henry Wallace (el viejo), el Presidente MacKinley le propuso que fuera su  Secretario de Agricultura, pero en vez de eso Wallace se lo ofreció a su amigo, Jim Wilson, Representante al Congreso por el estado de Iowa, quien reconstruyó el  Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) y estableció granjas para la investigación en toda la nación.

La familia Wallace, y la familia de James Wilson acogieron en sus hogares al joven George Washington Carver y lo ayudaron a graduarse en la universidad estatal de Iowa. Jim Wilson, siendo secretario de agricultura, utilizó el financiamiento del USDA y ayudó a que Carver comenzara su investigación sobre el maní y el camote en la universidad de Tuskegee. Dijo, Henry III, que durante este período, George Washington Carver fue su mejor amigo, y que pasaban juntos los fines de semana, caminando en el campo y estudiando la vida de las plantas. Entonces Carver tenía 19 años de edad, y Wallace tenía 6.  Estos antecedentes familiares y su temprana relación con este científico revolucionario serían el comienzo de toda una vida de patriotismo, y compromiso con la agricultura científica.

Henry Wallace III continuó a cargo de la publicación de su familia, la revista Wallace´s Farmer, y desarrolló las primeras semillas híbridas de maíz exitosas en el mundo, y la compañía más grande de maíz híbrido, llamada Pioneer Seed.  Wallace tuvo éxito donde otros no lo tuvieron, porque desarrolló semillas híbridas, no basándose en lo que, a la vista,  parecieran ser las mejores cualidades inmediatas de la planta, sino en base a la consideración de todas las cualidades útiles del cultivo. Inclusive, el sabía que la agricultura orgánica era pura bulla, incapaz de darle de alimentar al mundo.  Se empeño en desarrollar cultivos que fueran resistentes a las fuerzas letales de la Naturaleza: la sequía, las inundaciones, enfermedades, y otras.

Su éxito en esto cambió la fisonomía de la agricultura en Estados Unidos.

“La difusión del maíz híbrido es probablemente el mayor suceso de producción alimenticia del siglo”, “Como fuego en las praderas atravesó la zona del centro del país. En 1933 solo 1 de cada mil acres de maíz en Estados Unidos eran sembrados con híbridos. Diez años después el porcentaje de tierra sembrada con híbridos era de un poco más de 51. Desde estonces hubo un salto a 67.5 %...Los híbridos del maíz produjeron para el país un promedio total de alrededor de 25% por sobre las siembras de maíz  de polinización abierta. En los cuatro años [transcurridos] entre 1942 a 1945, los granjeros estadounidenses produjeron 2 billones de fanegas de maíz  adicionales gracias a los híbridos. Solo en 1945 este incremento fue de 600 millones de fanegas,  con un valor de 750 millones de dólares”

—Anuario de Agricultura del USDA de  1943 a 1947

En los años de 1930, la situación de la agricultura a nivel nacional era desesperante. A pesar de que la sociedad a nivel mundial era primordialmente agrícola, todavía dominaban los métodos primitivos. La falta de irrigación y la sobreabundancia de agua erosionaba los suelos más fértiles, casi no se usaban los fertilizantes químicos, y la población se veía sometida a las inclemencias de climas extremos, inundaciones, sequías, terremotos,  [plagas] de langostas y otras fuerzas de la Naturaleza de las que el hombre, entonces, tenía poco control. Para 1930, solo el 20% de las granjas estadounidenses tenían tractores, y solo el 13% tenía electricidad.

Aunque Wallace por mucho tiempo fue Republicano, Franklyn Delano Roosevelt lo llamó para que se uniera a su gabinete y reactivara la agricultura estadounidense en los años 30, cosa que hizo.  Wallace fundó el Servicio de Conservación del Suelo (Soil Conservation Service), entre otras cosas, para ayudar a la Dust Bowl (Cuenca del Polvo), conjuntamente con los otros grandes proyectos de Roosevelt, el CCC (Cuerpos de Conservación Civil) y el sistema 6e gestión hidráulica TVA (Comisión del Valle del Tennessee). En 1940 Wallace se convirtió en vicepresidente del gobierno de Roosevelt, y antes de que asumiera el cargo, se fue con su esposa manejando, en su Plymouth, a México, cuna del maíz. El y su esposa hacían escalas en el camino para hablar con los granjeros, conocer los problemas a los que se enfrentaban, y cuáles eran los que todavía necesitaban resolver.

Más tarde Wallace le diría a Winston Churchill que la idea de una alianza de bases étnicas anglosajona entre Estados Unidos e Inglaterra no tenían ningún sentido, ni histórico ni de ningún tipo:

“Como tantos tories en Inglaterra y en Estados Unidos el (Churchill) cree en la superioridad innata de la raza  anglosajona o teutona. Yo discutí con el contra [la idea] de un bloque anglosajón permanente…pero le señalé que si tuviéramos que tener uno, hay una mayor justificación para hacer una alianza con Latino América que una con Inglaterra. El se volteó hacia mí enfurecido y dijo: “Yo soy un pintor, y yo se que si tu mezclas los colores, todo la que vas conseguir es marrón mugriento”.

Como vicepresidente electo [Wallace] comenzó a crear numerosas instituciones para la investigación agrícola, a desarrollar sistemas avanzados de control de las aguas, riego, protección contra la erosión,  y el desarrollo de híbridos. Estas serían las instituciones que darían paso a la Revolución Verde, junto con el trabajo de otro ciudadano de Iowa, Norman Borlaug, quien dijera siempre que las bases verdaderas de la Revolución Verde  fueron la labor desarrollada por Henry Wallace, y el desarrollo de los híbridos del maíz.

Wallace hubiera sido el Presidente [de Estados unidos], si no hubiera sido porque los británicos impusieron a Harry Truman. A pesar de que el Presidente Roosevelt fue obligado a despedir de la vicepresidencia a Wallace, este le dio a escoger que puesto quería en su gobierno, con excepción de la Secretaría de Estado, y Wallace escogió la Secretaría de Comercio, pues así no solo sacaría al tramposo de Jesse Jone, sino que como Secretario de Comercio controlaría las finanzas de la Corporación Financiera para la Reconstrucción, y podría continuar financiando y abasteciendo los programas del Nuevo Trato de Franklyn Roosevelt.

Después de un discurso que dio Wallace en 1946, en Madison Square Garden, en el que denunció al imperio británico e hizo un llamado a la cooperación con Rusia,  estando Wallace leyendo en su oficina ejecutiva, en su escritorio, un libro sobre la cría de pollos, se presentó Harry Truman y le dijo que estaba despedido. Wallace le contestó, “Bueno”, y continuó leyendo hasta terminar el libro. Cuando ya lo había terminado, escribió la carta de renuncia que [Truman] le había pedido, recogió sus pertenencias y se fue.

Estaba decidido a dar la pelea contra la traición británica conocida como la presidencia de Truman, así que, en 1948, hizo campaña para presidente en contra de el.  Continuó la pelea contra Truman y la fraudulenta Guerra Fría creada por los británicos, y fue un factor decisivo para evitar una confrontación nuclear.

Como resultado de esto, fue enormemente calumniado por la prensa británica y expulsado de cualquier posición política en la que pudiera ser de gran utilidad, de manera que hizo lo que cualquier patriota habría hecho, emprendió una revolución en la ciencia. Regresó a sus orígenes científicos y agrícolas,  a continuar trabajando con las instituciones de investigación agrícola que había ayudado a crear,  y continuó desarrollando plantas y animales híbridos.

Continuó desarrollando híbridos de maíz, fresas, pollos, e hizo constantes observaciones del papel de la actividad solar en el logro de la cosecha.  Sus publicaciones sobre agricultura se convirtieron en este período en la base del Departamento de Estadísticas de la Universidad Estatal de Iowa. Llevó nuevas plantas a diferentes lugares del planeta, como el entonces famoso “Melón Wallace” que él introdujo en China, al ver que el clima chino sería perfecto para la producción de este cultivo.  A donde fuera, trataba de desarrollar la agricultura del lugar, pero también porque se dio cuenta de que era una forma de acabar con el imperio. Sabía que la autosuficiencia alimenticia y la agricultura científica eran una amenaza para una de las principales herramientas del imperio británico, y de todos los imperios en la historia: la inanición, las enfermedades y el hambre.

La revolución Verde, el desarrollo del trigo milagroso, las semillas híbridas, y la que se duplicación de la producción mundial de alimentos en las décadas de los 60 y 70, fue un resultado directo de la labor de Henry Wallace. En ese momento, el mejoramiento en la calidad de las semillas fue un fabuloso avance para la humanidad, y se suponía que debía seguirle un desarrollo paralelo de proyectos hidráulicos avanzados para el tercer mundo, una ciencia avanzada de los suelos, la mecanización de las granjas, la electrificación y todas las demás propuestas de desarrollo, pero esto no se hizo. Con la muerte de Kennedy, estos programas fueron eliminados, se hicieron recortes a la NASA y nos metimos de lleno en la guerra de Vietnam contra la que los héroes de la II Guerra Mundial habían alertado.

Ante la actual amenaza de hambruna, enfermedades, y un conflicto termonuclear global, necesitamos una nueva revolución científica en la agricultura.  Más allá de implementar propuestas urgentes como el NAWAPA, que ya están listas para echarse a andar,  para la ciencia del suelo tenemos que pensar en proyectos más grandes  que  los mayores proyectos que el hombre ha construido.  Wallace en un momento pensó en términos de cultivos que fuesen resistentes a las sequías y a las inundaciones. ¿Pero qué sucedería si la toda la cosecha mundial fuera eliminada por una guerra nuclear  provocada por Obama? ¿Qué tal si fuese eliminada toda una familia de cultivos, como los granos?

Necesitamos desarrollar nuestras capacidades en la agricultura galáctica, comenzando de inmediato con la colonización de otros planetas, si tenemos la esperanza de comenzar a ser autosuficientes en la producción de alimentos. Este sería solo el primer paso honesto en el desarrollo de la agricultura, y pudiéramos entonces bautizar nuestra primera cosecha con el nombre de Resistente al Imperio.

Enlace: http://www.larouchepac.com/node/20380  [1]

Este es el enlace para el segundo de los tres videos de los corto metrajes titulados, Who We Fight, en el que podemos ver el vuelco que hubo desde lo que debió haber sido la continuación del legado del Presidente Franklin Roosevelt, seguido por quien fuera su Vicepresidente, Henry Wallace, hasta que en vez de eso, Estados Unidos cayó en las manos del títere impuesto por los británicos, Harry S Truman.  (video en inglés)