La campaña bélica viene de Gran Bretaña

21 de enero de 2012

21 de enero de 2012 — La intención del Londres imperial de incitar guerras, en última instancia en contra de Rusia y China, intención que sigue el títere británico Barack Obama, quedó expuesta claramente con la perorata del primer ministro británico David Cameron el lunes 10 de enero, que dominó los medios londinenses.

Cameron, cuyos blancos de guerra ostensibles eran Siria e Irán, agregó más tarde ese mismo día a Argentina a su lista de sus ataques, al mismo tiempo que se denunciaba por otro lado los esfuerzos patrocinados por los británicos para derrocar al gobierno de Bangladesh.

En su conferencia de prensa de esa mañana Cameron dijo: "Existe ahora evidencia creciente de que Irán está aportando una gran cantidad de apoyo [a Siria]. Se han interceptado algunos cargamentos que son particularmente interesantes. La población debe saber también que el Hezbolá es una organización que defiende y apoya a este miserable tirano que está matando a tantos personas de su propio pueblo". Cameron luego exigió que de inmediato se intensificaran las sanciones para hacerlas mucho más brutales, en contra de Irán, Siria y cualquier otra nación que los británicos y su títere Obama consideran que los está ayudando, es decir, Rusia y China.

El Wall Street Journal del 18 de enero reporta que la Secretaría de Hacienda estadounidense de Geithner y Obama está combinando sus ataques de sanciones en contra de Irán y Siria, apuntando primero a las aseguradoras y al registro de los buques cisterna internacionales que embarcan petróleo sirio al extranjero. El Journal dice que Hacienda supone que Siria le estaba enviando petróleo a Irán para que se vendiera en los mercados internacionales, dado que ahora las sanciones impiden que pueda hacerlo directamente. Y que Hacienda está investigando a Rusia, tanto los embarques de petróleo como de armas. Ha habido dos incidentes en donde las embarcaciones (una rusa y otra siria) fueron detenidas y se les dijo que no podían entregar su mercancía, aunque, según algunos informes, después pudieron hacerlo.

¿Se están cocinando incidentes bélicos?