David Cameron no puede ocultar la historia del colonialismo Británico

23 de enero de 2012

21 de enero de 2012 — Si hubiera un presidente patriota en la casa Blanca, las provocaciones en escalada del primer ministro británico David Cameron contra Argentina, y el viaje también provocador, a Brasil del secretario de Relaciones Exteriores William Hague, se hubieran topado con la invocación debida a la Doctrina Monroe bajo el recordatorio de que Estados Unidos no es "una barquilla estadounidense en la estela de un acorazado británico", como dijo John Quincy Adams.

En cambio, Barack Obama se sienta en su despacho presidencial a bailar al son que tocan los británicos, que alardean de estar listos para enviar su fuerza de despliegue rápido a las Malvinas si fuera necesario. ¿Tendrá agallas el pueblo estadounidense para echarlo de la Casa Blanca y reemplazarlo con un patriota?

En Brasil, luego del anuncio el 18 de enero de que el imperio "está de vuelta", Hague le dijo a sus anfitriones brasileños que pronto tendrán el honor de recibir al príncipe Harry de 27 años de edad, quien los visitará entre el 9 y el 11 de marzo para ayudar a promover el turismo británico en Brasil y celebrar el año del jubileo de la Reina, ¡como si esto fuera algo que los brasileños deben celebrar! En vísperas del aniversario número 30 de la Guerra de Malvinas de 1982, esta es una provocación descarada, ya que la visita de Harry se junta con el despliegue de seis semanas de su hermano William a las Malvinas, como piloto de helicóptero de búsqueda y rescate de la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés).

Mientras el gobierno de Estados Unidos no hace nada para contrarrestar esta ofensiva imperial, el resto de Iberoamérica está respondiendo con un apoyo enérgico a Argentina, haciendo eco de la movilización continental de 1982, mientras que el gobierno de la presidente Cristina Fernández de Kirchner responde con una firme aseveración de la realidad histórica del colonialismo británico. El ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman dijo hoy que la mejor respuesta a las acusaciones dementes de David Cameron de que Argentina es "colonialista", es "enviarle un libro de historia como regalo. Cameron no leyó ninguno de los libros de historia británica. No tiene sentido que el país que fue el símbolo del colonialismo en el siglo 17, 18 e incluso el 19, acuse a un país que ha sido víctima de ese colonialismo. La gente se está riendo de esto". Timerman agregó que ni siquiera los medios británicos apoyaron a Cameron en este asunto. Su única opción ahora, es entrar en "negociaciones directas con Argentina".

De las tantas declaraciones de apoyo iberoamericanas al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, la respuesta de Brasil es significativa, dadas las intenciones del imperio de asegurarlo como un activo estratégico clave en la región. En la conferencia de prensa conjunta celebrada el 18 de enero entre Hague y el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Antonio Patriota, parece que no hubo mención de Irán o Siria, dos asuntos que eran altamente importantes en la agenda de Hague. Mientras que sobre Malvinas, Patriota dijo deliberadamente que "Hague sabe que Brasil, UNASUR, y yo diría, toda la comunidad latinoamericana y el Caribe... apoyan la soberanía Argentina sobre las Malvinas, y que apoyamos la resolución de la ONU que urge a los gobiernos de Gran Bretaña y Argentina a dialogar sobre este asunto". En respuesta, Hague sólo pudo balbucear algunas palabras sobre la "autodeterminación de la gente de las Islas Falkland".