Desatan más inflación los bancos centrales

26 de enero de 2012

26 de enero de 2012 — Mientras que las economías de Europa y Estados Unidos se hunden en una nueva ola de contracción —la tercera desde el crac de 2007-2008—los bancos centrales se han soltado en una carrera hiperinflacionaria para imprimir dinero a fin de rescatar a los bancos insolventes. No va a funcionar, pero como lo señala incluso el economista de Harvard Nicholas Rogoff, "va a hacer que el resultado final sea mucho más feo".

El 24 de enero, en una típica maniobra británica para darle la señal a su colega estadounidense de hacer lo mismo al día siguiente, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo de manera tajante que el BdeI "seguirá imprimiendo dinero" y reanudará la compra de activos tóxicos en posesión de la banca privada y así como la compra de deuda pública. La Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido anunció ayer que la economía nacional se contrajo, oficialmente, a un ritmo anual de 0.8% en el cuarto trimestre, y que no hay duda de que se está contrayendo más aún actualmente.

Se espera que el Banco Central Europeo (BCE) imprima aproximadamente un billón de dólares más (si: ¡un millón de millones!) en nuevos préstamos a tres años a los bancos europeos en febrero, aprovechando una nueva línea de swap ilimitada (canje de euros por dólares) que anunciará la Reserva Federal de Estados Unidos el 14 de febrero. Esto no obstante a que con la primera ronda de ese tipo de préstamos que hizo el BCE en base a garantías tóxicas, ya se metió en un problema. El BCE se resiste a aceptar ningún recorte de la deuda soberana de Grecia que compró en 2010 (valorada en unos 55 mil millones de euros) alegando que eso comprometería la credibilidad del BCE y las operaciones de política monetaria. Pero entonces eso ha paralizado las negociaciones con la banca privada para que acepten ese recorte, que equivale a reducir la deuda griega en un cierto porcentaje; el BCE está en un proceso de discusión con el cartel de los banqueros, el llamado Instituto Internacional de Finanzas, que ahora exigen que también el BCE "participe" del recorte. Mientras tanto, el Instituto Kiel de Economía en Alemania emitió un informe donde señala que incluso si Grecia consigue un acuerdo con intereses por debajo del 3.5% que exige la Unión Europea, y un recorte del 70% en el principal de la deuda, ni siquiera así puede pagar su deuda con una economía que se está desmoronando.

Ante la evidencia patente de que las economías del euro se contraen, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el 24 de enero un pronóstico donde advierte de una "posible recesión mundial", lo cual quiere utilizar como maniobra para presionar la propuesta de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, de que se le se aumente el fondo de rescate europeo cuando menos a un billón de dólares, y que se aumenten las cuotas al FMI en $500,000 millones de dólares. Hasta ahora, el gobierno alemán se resiste a aceptar esa medida hiperinflacionaria.

Y como era de esperarse, el presidente de la Reserva Federal de EU (Fed), Ben Bernanke, hizo lo propio, y anunció que va echar la casa por la ventana, para darle todo lo que necesiten los bancos insolventes por otros dos años más. Luego de la reunión que realizó el 24 y 25 de enero el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) —la junta de los gobernadores de la Fed que decide su política monetaria— anunció que extenderá su política de tasas de interés cero (para los bancos, claro está) cuando menos por otro año y medio, o "cuando menos para finales del 2014". Eso marcaría un período extendido de seis años con tasas de interés cero (cosa que los usuarios de tarjeta de crédito no han notado, por supuesto). En la rueda de prensa que dio Bernanke el 25 de enero, recalcó que la Fed podría reanudar pronto sus mecanismos para comprarle a los bancos insolventes sus dizque "valores" respaldados en hipotecas y otros papeles semejantes.

Para no quedarse atrás, la declaración del FOMC también anunció que la economía de Estados Unidos seguirá "desacelerando".