Los fundadores de la resistencia griega contra el "fascismo financiero" hacen un llamado a los pueblos de Europa y del mundo

8 de febrero de 2012

8 de febrero de 2012 — "65 años después de la derrota del fascismo y el nazismo, los pueblos europeos enfrentan hoy una amenaza dramática, esta vez no militar, sino financiera, social y política. En los últimos 18 meses, un nuevo 'Imperio del Dinero' ha venido atacando sistemáticamente un país europeo tras otro, sin encontrar ninguna resistencia substancial". Así empieza el llamado que emitieron Mikis Theodorakis y Manolis Glezos, quienes han formado recientemente el movimiento Resistencia Democrática Unida de los Pueblos (ELADA, por sus siglas en griego) en contra de la dictadura de la troika del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea.

El manifiesto de cuatro paginas, publicado a finales del año pasado, advierte que Europa enfrenta la amenaza de una nuevo "fascismo financiero", que "quiere eliminar toda noción de Estado en Europa... Su meta es hacer que Europa y el mundo regresen a un estado como el de antes de 1945, o incluso antes de la Revolución Francesa y la Ilustración...

"En los tiempos antiguos, la abolición de las deudas, por Solon, que forzaban a los pobres a ser esclavos de los ricos, las llamadas reformas de Seisachtheia, crearon los fundamentos para el nacimiento, en la Grecia antigua, de la idea de democracia, ciudadanía, política y de Europa, los cimientos de la cultura de Europa y del mundo. Luchando contra la clase de los acaudalados, los ciudadanos de Atenas abrieron el camino con la constitución de Pericles y la filosofía política de Protágoras, quien declaró que 'el hombre es la medida de todas las cosas".

"Hoy, las clases acaudaladas tratan de vengarse de ese espíritu del hombre: 'Los mercados son la medida por encima de todos los hombres', es la consigna que abraza voluntariamente nuestra clase política, en alianza con los demonios del dinero, como lo hizo Fausto".

Después de trazar el origen de la crisis financiera de 2008 a las últimas cuatro décadas de continua desregulación y globalización, el manifiesto llama por "un Nuevo Trato europeo" –-en referencia al programa de Franklin Roosevelt que lo llamó el Nuevo Trato, con el cual sacó a Estados Unidos de la Gran Depresión de los 1930— y por un final inmediato a los "ataques contra Grecia y otros países de la periferia de la Unión Europea. Debemos detener las políticas irresponsables y criminales de austeridad y privatizaciones, que conducen directamente a una crisis mucho mas profunda que la de 1929".

La declaración propone una restructuración radical de la deuda pública "en toda la eurozona, particularmente a expensas de los bancos privados gigantes. Se debe volver a controlar a los bancos y las finanzas de la economía europea deben estar bajo control social nacional y europeo... Debemos prohibir los derivados financieros descontrolados, que son la punta de lanza del capitalismo financiero destructivo, y crear verdadero desarrollo económico, en lugar de la ganancia especulativa".

El manifiesto arremete contra el sistema del euro, y plantea que "La arquitectura presente, basada en el Tratado de Maastricht y en las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio) ha establecido una maquinaria de producción de deuda en Europa. Necesitamos un cambio radical de todos los tratados. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma; un regreso a la estimulación del crecimiento a través de la estimulación de la demanda, a través de un nuevo programa de inversiones, una nueva política regulatoria de impuestos y el control de los capitales y de los flujos internacionales de mercancías; una nueva forma de proteccionismo inteligente y razonable en una Europa independiente que será protagonista en la lucha por un planeta multipolar, democrático, ecológico y social".