La facción angloamericana de la OTAN y la alianza con Al Qaeda en Siria

13 de febrero de 2012

13 de febrero de 2012 — En varios de los atentados terroristas suicidas que han ocurrido en Siria, incluyendo dos en Damasco, el gobierno de Bashar al Assad ha culpado a grupos terroristas extranjeros, específicamente a Al Qaeda. Por su parte, la llamada oposición siria, como es de suponer, ha dicho que es el propio gobierno el responsable de esos atentados, perpetrados con el fin de desacreditar a la oposición. Resulta que los mismos voceros de Al Qaeda se han encargado de dejar en claro que, en efecto, es esa organización terrorista la responsable de esos atentados suicidas.

No solo los atentados en Damasco, como lo denunció el gobierno sirio, que se llevaron a cabo el 12 de diciembre y el 6 de enero, sino también los que se realizaron en Aleppo el 10 de febrero, donde resultaron 28 personas muertas y decenas de heridas, fueron perpetrados por Al Qaeda. Funcionarios de inteligencia estadounidense le dijeron en Washington a un periodista de la red noticiosa McClatchy News, que el grupo Al Qaeda en Irak (AQI) en particular, fue probablemente el responsable de los cuatro atentados. Según esas fuentes, los informes de inteligencia de Estados Unidos indican que el líder de la red mundial de Al Qaeda, Ayman Zawahiri, ordenó los ataques luego de que el grupo AQI estuvo promoviendo la participación en el levantamiento en Siria. Así mismo, las fuentes señalan que AQI se está extendiendo fuera de Irak y que tanto el grupo como Zawahiri ven la desestabilización en Siria como una oportunidad para rehacer la organización luego de los golpes que ha recibido en Pakistán a raíz de la muerte de Osama bin Laden y de la muerte o captura de decenas de sus operativos principales.

La información de McClatchy se reprodujo en varias agencias noticiosas del mundo el sábado 11, como el diario Ha'aretz de Israel, pero diarios como el Washington Post decidieron pasarla por alto.

Mientras tanto, Rusia denunció a los países de occidente de atizar el conflicto al enviar armas a los opositores al régimen de Bashar al-Assad. "Los Estados de occidente incitan a la oposición siria a asumir posiciones intransigentes, y también incitan a quienes les envían armas, dándoles asesoría y dirección, con lo cual intervienen en el proceso para fomentar la crisis", declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Sergey Ryabkov, durante una visita a Colombia, según informó la agencia noticiosa rusa Itar-Tass. Aparentemente Ryabkov no mencionó a ningún país en particular, sino que denunció a ciertos países que tratan de utilizar al Consejo de Seguridad de la ONU como medio para imponer un cambio de régimen. "El Consejo de Seguridad de la ONU no es un instrumento para intervenir en los asuntos internos de los países ni es la agencia para decidir cual es el gobierno que sigue en uno u otro país", señaló. "Si nuestros socios extranjeros no entienden eso, tendremos que emplear medidas drásticas para que vuelvan a la realidad", añadió.

Las declaraciones de Ryabkov son muy parecidas a los comentarios que hizo el ex embajador Chas Freeman y Paul Pillar, en una conferencia que se llevó a cabo en el Capitolio el pasado 7 de febrero. Ambos recalcaron que está en marcha una guerra encubierta desde el exterior en contra del gobierno de Assad, y que es patente que Arabia Saudita, Qatar y varios gobiernos de occidente están detrás de esa campaña.

Un indicio de la naturaleza del tipo de terrorismo selectivo que se está llevando a cabo dentro de Siria, es el asesinato de un general brigadier y médico que se perpetró en Damasco el sábado 11. Según la agencia noticiosa oficial, SANA, el general brigadier doctor Issa al-Khouli fue asesinado al salir de su hogar por tres sujetos armados que lo esperaban al salir. Al Khouli era un médico jefe de un hospital militar en Damasco. SANA informa que ha habido otros nueve casos de asesinatos de personalidades que tienen ese carácter, ingenieros o médicos, en lo que parece un plan dirigido en contra de la élite intelectual y profesional siria. Por otra parte, SANA informó también sobre el funeral de 39 soldados y policías que murieron en los enfrentamientos que ocurrieron en el norte del país, incluyendo los de Homs.

El diario británico Daily Telegraph del sábado 11, atiza efectivamente el escenario de guerra civil, con lo cual parece darle la razón al viceministro Ryabkov. Dice el diario de marras que los "rebeldes" sirios han establecido una zona de "Siria libre" que se extiende desde las orillas de Homs hasta la frontera con Líbano. "Esta es la zona de seguridad que procuraban desde hace tiempo los activistas sirios y sus promotores internacionales, y cuando menos por ahora, existe", dice jactanciosamente el autor de la nota del Telegraph, Richard Spencer. "Durante meses los activistas exilados sirios han hablado de una zona de alivio. Le han rogado a Turquía, o la OTAN, o a la Liga Árabe que construyan por la fuerza si es necesario, un corredor de territorio dentro de Siria que sea base de la oposición, un refugio para los que huyen de la violencia y un centro para asistencia humanitaria".

En realidad, ese es exactamente el esquema para el cambio de régimen que promueve la Sociedad Henry Jackson, la sucursal londinense del aparato neoconservador angloamericano, en una serie de informes firmados por su director de comunicación, Michael Weiss. "Pero la realidad ahora", señala el Telegraph, (sin ninguna evidencia que lo corrobore) "es que en la zona rural alrededor de Homs, una zona de diez, quizás cientos de millas cuadradas y que se extiende hasta la frontera libanesa, esta liberada del gobierno del Presidente Bashar al-Assad".

Por lo visto, pareciera que la OTAN y los Estados árabes del Golfo que presionan por la salida de Assad, se han aliado con Al Qaeda, del mismo modo que lo hicieron durante la guerra de décadas de los muyajedines para sacar al ejército rojo de Afganistán. En el foro del 7 de febrero en el Capitolio, el ex embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, Charles Freeman, advirtió que el resultado de la intervención extranjera para cambiar el régimen en Siria estaría muy probablemente dominada por la corriente salafita, contraria a occidente. Aunque Freeman no hizo la analogía explícita, su descripción de una Siria sin Assad parecía un retrato de Afganistán bajo el Talibán, que resultó en un refugio seguro para al Qaeda y la base de operaciones para los ataques del 11 de septiembre.