Grecia: Empezó la rebelión

14 de febrero de 2012

14 de febrero de 2012 — "¿Es posible imponer estas medidas utilizando gases lacrimógenos?... Estas medidas no tienen el voto del pueblo griego", declaró desde la plaza Syntagma el héroe de la Resistencia de la Segunda Guerra Mundial, Manolis Glezos de 90 años de edad. Glezos traía puesta una máscara quirúrgica mientras la policía disparaba gas pimienta en toda la plaza. "Empezó la rebelión", le dijo Glezos a los periodistas de la televisión, según el diario londinense Guardian. "Estas medidas nunca se van a aprobar. Son una violación a nuestra democracia".

Junto a Glezos estaba su camarada del Movimiento de Resistencia que ambos fundaron hace solo unos días, el compositor de 87 años de edad Mikis Theodorakis. Ambos tuvieron que refugiarse en el edificio del parlamento huyendo del gas pimienta. Un vocero de Theodorakis dijo que el ataque no provocado era un "intento de asesinarlo" y que la policía deliberadamente lo tenía de blanco. Antes de entrar en el edificio del parlamento Theodorakis dijo "voy a entrar para ver en los ojos a esos que están preparándose para firmar la muerte de Grecia".

Un testigo presencial le dijo a la EIR que la policía podía haber distinguido fácilmente a Theodorakis y Glezos, y sin embargo les dispararon cartuchos de gas pimienta, que cayeron a los pies de Theodorakis. Sus amigos lo sacaron en una silla de ruedas a un jardín cercano pero el protestó y exigió que lo regresaran a la manifestación. "¿Por qué me traen aquí? Venimos a manifestarnos, no a sentarnos en un jardín!" y se levantó de la silla para regresar a la protesta. Después lo convencieron de que fuera al parlamento para confrontar a los que han traicionado a Grecia.

Al igual que Glezos, Theodorakis se unió a la Resistencia cuando los nazis atacaron Grecia. Entonces tenía 15 años y fue en estos años, entre la Resistencia y el hambre que decidió dedicar toda su vida a la música, después de haber oído por casualidad una obra de Beethoven.

Un testigo presencial le dijo a la EIR que la manifestación fue "gigantesca" con más de 100,000 personas en la plaza Syntagma, que empezó de manera pacífica solo para convertirse en un disturbio policíaco. Se puede ver un video dramático en: http:/anti-ntp.blogspot.com.

No existe ninguna duda de que hubo una orden de facto desde Bruselas para atacar a los manifestantes, de la misma forma en que fueron atacados cientos de miles de manifestantes el pasado junio cuando se votó a favor del acuerdo para el último préstamo. A pesar de que los medios hablan del llamado Bloque Negro, no es más que un pretexto dado que se puede ver en el video gente de todas las edades, incluyendo tercera edad y minusválidos en sillas de ruedas manifestándose y haciéndole frente verbalmente a la policía, gritando consignas y portando pancartas en contra de la "ocupación" por parte de los acreedores extranjeros.

Después de las 8 pm, quizá provocados o simple rabia popular, lo más probable es que ambas combinadas, se prendió fuego al primer edificio que incluye 10 bancos, tiendas y un cine histórico, ardiendo 48 edificios y 150 tiendas saqueadas. Los bancos fueron los bancos internacionales y tiendas como Café Starbucks. Se informa que hay más de 125 personas con heridas de gravedad.

Hubo manifestaciones de protesta por toda Grecia.

Una encuesta publicada el 12 de febrero revela que el 48% de los griegos encuestados prefieren la bancarrota nacional antes que firmar el acuerdo. Solo un 38% quieren evitarla pero no necesariamente con el paquete de rescate.

La situación en Grecia ha alcanzado tales extremos que hasta Ambrose Evans-Pritchard del diario británico Daily Telegraph admitió que es mejor que Grecia abandone la Unión Monetaria Europea (UME) antes que enfrentar una revolución total. Pritchard cita el acuerdo de 1953 con el cual Alemania obtuvo un 50% de descuento en su deuda y una moratoria de cinco años en los pagos de intereses, con lo que se inició el Milagro Alemán. Sin embargo ahora, Alemania le exige demandas de austeridad draconianas a Grecia, reminiscentes de las medidas impuestas a Alemania en el Pacto de Versalles, después de la Primera Guerra Mundial. Pritchard concluye haciéndose una pregunta: "¿Hubiera cometido Konrad Adenauer un error de tales dimensiones?".