Haití condena la doctrina británica de "atrocidades en masa"

25 de febrero de 2012

25 de febrero de 2012 — La red de médicos y profesionales de la salud que conforman el Sistema de Asesoría Epidémica de Haití (SAEH), que muy a menudo lleva atención médica a las zonas más remotas de Haití, cuando nadie más está dispuesto a hacerlo, alertó esta semana que la epidemia de cólera que se desató en octubre del 2010 como consecuencia de las condiciones inhumanas de vida en los escombros que dejó el terremoto que nunca fueron reconstruidos, está otra vez repuntando, inclusive anticipándose a la estación de lluvia de este año, que comienza en marzo. El SAEH advirtió que está recibiendo informes de un "aumento en el número de pacientes y los ya clásicos y típicos informes sobre pacientes que fallecen a los lados de los caminos en las montañas de la parte central de Haití".

A pesar de todas las pláticas y las promesas de ayuda del extranjero, Haití sufrirá muy pronto otra ola de muertes en masa a consecuencia del cólera, cuando comience la estación de lluvia. No se ha proporcionado ni los centros de tratamiento del cólera ni las condiciones generales de la asistencia sanitaria, como salubridad, alimentos, y viviendas, necesarias para detener la epidemia.

Dos años después del terremoto que mató más de un cuarto de millón de personas, Haití se encuentra en una situación de vulnerabilidad todavía mayor ante las catástrofes naturales, y todavía no tiene la capacidad para hacer frente a "acontecimientos todavía más pequeños", alertó la semana pasada el primer ministro Gary Conille, durante una visita a Washington, D. C. y a Miami. Tiene que haber una distribución más rápida de la ayuda y mejor coordinación entre los donantes, de manera que se pueda reconstruir Haití, dijo. Ni siquiera el Hospital de la Universidad del Estado, dañado por el terremoto, se ha podido reconstruir.

El estadista estadounidense Lyndon LaRouche y otros estadounidenses prominentes le propusieron al Presidente Obama, después de que sucedió el terremoto de enero del 2010, que Estados Unidos le ofreciera a Haití su enorme capacidad logística para ayudar a los haitianos a reconstruir su país, rápidamente y con una base mucho más segura, y así sentar las bases para su desarrollo completo.

Obama rechazó esta propuesta de inmediato. Así mismo, mientras se abandona a Haití a manos de la muerte, el 4 de agosto pasado, Obama ordenó la implementación de una "Junta Interinstitucional para la Prevención de Atrocidades en Masa", formulada como la implementación de la supuesta doctrina en la que la comunidad internacional tiene la "Responsabilidad de Proteger" a los pueblos en contra de sus gobiernos, y que se designa como "R2P".

¿Dónde están las quejas de los "especialistas en atrocidades en masa" que proliferan en todo el mundo, en contra del genocidio que sucede actualmente en Haití? Susan Rice, quien aboga por la doctrina de las "atrocidades en masa", la embajadora de Obama ante las Naciones Unidas, estuvo en Haití la semana pasada. No expresó ninguna preocupación por la enorme cantidad de muertes que están ocurriendo allí, sino más bien se pronunció en contra de los planes que tiene Haití de reconstruir sus fuerzas armadas, las cuales sustituirían a las fuerzas de paz de las Naciones Unidas que han estado en Haití por los últimos 8 años, con unas fuerzas armadas capaces de proporcionar la capacidad logística necesaria para la reconstrucción nacional.

Haití es una demostración de que a la gente de la R2P le importa nada la humanidad; su juego es la guerra. Ellos llevaron a Sudán a su división, hicieron la guerra contra Libia, y ahora la organizan contra Siria enarbolándola como bandera de sus éxitos. La intención de esta doctrina no es el desarrollo de la humanidad, sino la de aplastar cualquier oposición al principio oligárquico, por medio de atrocidades en masa. O, como lo pone uno de los centros de la Universidad de Oxford que dirigen este proyecto más imperialista, la intención es de asestarle "un golpe mortal a la noción arcaica de Estado soberano" a fin de tumbar "al envejecido edificio de la soberanía del Estado".

Esta es una doctrina anticonstitucional que el títere de los británicos Barack Obama ordenó institucionalizar como política exterior de Estados Unidos, con la implementación de la Junta para la Prevención de las Atrocidades en Masa. ¿Está ya funcionando esta junta? ¿Quienes la forman? ¿Hasta dónde llega su mandato? La Casa Blanca no ha respondido a ninguna de estas preguntas, pero la reorganización de los cuerpos de oficiales del Ejército de Estados Unidos para hacer cumplir este mandato, que es anticonstitucional e imperial, ya está caminando. Los estudios de las mentadas "Operaciones de Respuesta a las Atrocidades en Masa" (MARO, por sus siglas en inglés) se han ampliado hasta el entrenamiento de funcionarios. El programa del curso alega que la "competencia en este área" se necesita porque el "director de inteligencia nacional (DNI) puntualizó que, hay más de 80 países, que en los próximos 5 años tendrán el potencial de hacer asesinatos en masa".

¿En qué se ha convertido Estados Unidos como nación, que en vez de revivir el orgullo de la tradición de West Point, de entrenamiento científico y tecnológico avanzado, que los próceres fundadores ordenaron para los oficiales de las fuerzas armadas de Estados Unidos, en vez de eso, hoy los oficiales se someten a las locuras de un "Programa de estudios sobre genocidio y atrocidades en masa" que se imparte en el fuerte de Leavenworth?