España sigue a Grecia hacia los campos de concentración

6 de marzo de 2012

5 de marzo de 2012 — Inmediatamente después de haber aceptado el brutal tratado sobre déficit fiscal europeo, que se concretó en la última cumbre europea, el primer ministro español Mariano Rajoy convocó a una conferencia de prensa en Bruselas para anunciar que la meta de su gobierno para 2012 era llegar a un déficit de 5.8% del Producto Nacional Bruto (PNB), no el 4.4% exigido por la Comisión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Van Rampuy, respondió que "los mercados" van a castigar a España por no cumplir con los objetivos presupuestarios que exige el mentado "Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento" y van a presionar al alza el costo de la deuda de esa nación en quiebra, (o sea, les van a aumentar los intereses como a cualquier tarjetahabiente moroso).

Los pronunciamientos novelescos de Rajoy sobre que ésta era una "decisión soberana" de España, es tan soberana como la de un hombre a quien le apuntan con un arma a la cabeza, quien desafiante proclama que solo va a hundir su daga dos pulgadas en el pecho de su madre, en vez de los tres que exige el asaltante. Esa postura es insostenible.

Se calcula que el déficit actual de España va a ser del 8.5% de su PNB, y el gobierno de Rajoy dice que va a reducirle casi $36 mil millones al déficit este año, reduciendo costos y elevando impuestos. El gobierno nacional va a reducir su déficit en 20%, en tanto que se les dice a las provincias autónomas, que son responsables por la mayor parte de los servicios sociales, incluyendo educación y salud, que tienen que recortar sus déficits presupuestales a la mitad. Se habla de que el gobierno tiene una lista de unas 5,000 agencias y compañías federales, provinciales y municipales para ser privatizadas, incluyendo servicios básicos como agua y transporte urbano.

Imponer una austeridad radical de tal magnitud a un país que ya admite oficialmente tener un 23.3% de desempleo, más elevado que el de la devastada Grecia, y aumentando a una tasa acelerada, ha desatado el tipo de implosión retroalimentadora que ya existe en Grecia. Casi 300,000 personas perdieron su empleo desde que Rajoy tomó posesión de su cargo el pasado 21 de diciembre y los ministros del gabinete anunciaron este viernes que con sus planes, se van a arrojar al desempleo otras 630,000 personas para fin de año, elevando el total nacional a más de 6 millones de desempleados en una nación de 46 millones. Entre los desempleados se cuenta la mitad de los jóvenes, y, al igual que en Estados Unidos, las estadísticas oficiales de desempleo no incluyen a los que trabajan medio tiempo y los que abandonaron la búsqueda de empleo.

El pueblo español se está apoderando de las calles. Decenas de miles de estudiantes universitarios marcharon el 29 de febrero en contra de los recortes en educación. Las asociaciones de consumidores están organizando marchas de protesta este sábado en contra del robo en despoblado de sus ahorros por parte de los bancos. Los pilotos anunciaron que van a tener 24 días de huelga en los próximos tres meses, en particular los días feriados. Y ya se estaba planeando para el 29 de marzo una huelga general incluso antes de conocerse los últimos anuncios.