La Repubblica de Italia sobre el tunel en el Estrecho de Bering

18 de abril de 2012

La Repubblica de Italia sobre el túnel en el Estrecho de Bering

18 de abril de 2012 — "El verdadero final de la Guerra Fría, la lápida sobre el conflicto entre los dos bloques, la caída del muro económico e ideológico que todavía divide al mundo globalizado, es un túnel bajo el mar de 150 kilómetros. El gran sueño acariciado por el científico ruso Dmitry Ivanovich Mendeleyev, sugerido al 16avo presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, y recogido últimamente por el economista estadounidense Lyndon LaRouche en 1987, pronto se volverá realidad".

Este es el inicio de un artículo largo en el número del 11 de abril del diario La Repubblica de Italia, que se destaca en la primera plana con el título "Túnel EU-Rusia para poner fin a la Guerra Fría". La autora Daniele Mastrogiacomo se refiere a la conferencia de prensa que dio el 7 de abril el director de Ferrocarriles Rusos, Vladimir Yakunin:

"Un funcionario de pocas palabras, criado en la rígida escuela soviética, el dirigente de Ferrocarriles Rusos, Vladimir Yakunin, anunció que se pondrá en marcha en menos de dos años el trabajo de ingeniería más extraordinario de todos los tiempos. Tendremos que esperar después hasta el 2030, pero aquellos que tengan suerte, dinero y tiempo, podrán gozar del privilegio de cruzar, vía terrestre, las fronteras entre dos continentes que hasta ahora han sido adversarios hostiles y separados por 3.9 km [sic, 85 km en realidad] de aguas congeladas árticas. El proyecto se llama "Worldlink": una red de líneas ferroviarias que van desde Estambul, pasando por Varsovia y después, a lo largo del Ferrocarril Transiberiano, llegando hasta los confines de Siberia. En la pequeña villa de Uelen, la línea se hundirá 50 metros para cruzar el Estrecho de Bering y salir al otro lado, en Cabo Príncipe de Gales en Alaska. La Federación Rusa y Estados Unidos de América se unirán físicamente mediante un túnel submarino que es dos veces más largo que el que conecta a Inglaterra con Francia, el Túnel del Canal. Por dentro del tubo del túnel, de casi 100 metros de diámetro, pasará un ferrocarril de alta velocidad, una carretera de dos vías para carros y camiones, cables para energía eléctrica, aire y fibra óptica para comunicaciones. Pero por todo, un oleoducto que transportará petróleo de Siberia y un gasoducto que abastecerá a 48 estados de Norte América".

"Pero es del comercio de donde esperan el gran consorcio de firmas involucrado en la planificación del proyecto obtener los mayores ingresos. Los técnicos ya están trabajando y han bosquejado algunos cálculos. El volumen de tráfico por el ferrocarril y la carretera podría garantizar por lo menos un flujo de 100 millones de toneladas de carga de flete al año. No más barcos y aviones. No más condiciones meteorológicas. Unos 4,000 de los 6,000 kilómetros planeados se construirán en territorio ruso y 2,000 en Alaska, en territorio de Estados Unidos. El costo es estratosférico: $65 mil millones de dólares. Pero el proyecto realmente futurista, ya en los mapas en el Ministerio de Infraestructura de Moscú, ha generado entusiasmo en 34 naciones, encabezadas por China. Simbólicamente, la Federación Rusa se uniría a ese pedazo de tierra congelada que el zar Alejandro II le vendió a Estados Unidos por $7.2 mil millones: $5 por kilómetro cuadrado".

"La franja de asfalto y acero radiará en dos continentes, los más grandes del mundo. Para los promotores de la empresa realmente titánica, esta es la nueva Ruta de la Seda, una línea de comercio, viaje, conexiones que permitirán evitar las regiones turbulentas de Asia Central y superar, cruzando la ruta ártica, los obstáculos que hasta ahora nos ha puesto la naturaleza. Quince mil kilómetros para cubrir casi ininterrumpidamente, libre de fronteras, al menos las barreras comerciales, capaces de desarrollar regiones aisladas y asediadas por el frío y la miseria, tan lejos de los centros pujantes de la economía y el desarrollo".

"El proyecto se ha venido estudiando desde hace más de 150 años, entre impulsos súbitos e interrupciones forzadas. Pero la crisis financiera global, la necesidad de revitalizar el comercio con el fin de volver a echar a andar la economía mundial, la necesidad desesperada de materias primas, han abierto una brecha entre antiguos rivales. Vladimir Yakunin, el director de Ferrocarriles Rusos, repitió esto con frecuencia en la conferencia de prensa que dio para anunciar el inicio del proyecto. Se volvió hacia los periodistas que lo presionaban con preguntas llenas de dudas: 'No estoy acostumbrado a hablar sin pensar' respondió molesto. 'Oficialmente se ha dado la luz verde'. Sí, se va a necesitar tiempo. El más optimista habla de 15 años. Pero la espera habrá valido la pena, sin nuevas Guerras Frías y Muros que dividan".