La fase final de la dictadura de Obama

18 de abril de 2012

por David Christie, a nombre de la planilla nacional de candidatos al Congreso federal respaldados por LPAC

12 de abril de 2012 — No te engañes: El ataque frontal total de Obama en contra de la Suprema Corte de Justicia no es ni más ni menos que la fase final de su "dictadura a la Hitler". Obama ha adoptado ahora efectivamente el "fuhrerprinzip" del teórico judicial de los nazis, Carl Schmitt.

Después de que Adolfo Hitler asesinara a sus oponentes políticos en la "noche de los cuchillos largos", Schmitt escribió una justificación breve pero concisa de la dictadura de Hitler, en agosto de 1934, en donde afirmaba que en un "momento de peligro, el puede crear directamente leyes en virtud de su liderazgo como autoridad judicial suprema... El verdadero líder es también siempre el juez... Del liderazgo fluye la magistratura". La naturaleza del ataque de Obama a la Suprema Corte es poder conjuntar en él al juez, jurado y verdugo. Es la fase final de su ataque al debido proceso, tanto en la política sobre detenciones contenida en la NDAA, como en los asesinatos selectivos de ciudadanos estadounidenses sin previo juicio.

En una videoconferencia transmitida por Internet el 11 de abril del 2009, Lyndon LaRouche identificó a Obama como una copia al carbón del emperador Nerón. En esa videoconferencia, LaRouche describió que Obama era un narcisista no solo como Nerón sino también como lo era Adolfo Hitler. En los tres años que han pasado desde la videoconferencia, hemos visto cómo se ha confirmado la advertencia de LaRouche con el cometido de Obama a destruir nuestra nación y la Constitución sobre la cual se basa, en su campaña para imponer una dictadura fascista. Hemos visto su total desprecio por la separación de poderes contenida en la Constitución en su ataque a Libia, negándose a acudir al Congreso a solicitar autorización para declarar la guerra. Ha violado hasta el derecho internacional al ordenar el asesinato de Muammar Gadafi al ser capturado.

Pero su más reciente violación a la separación de poderes en la Constitución, con relación a su ataque a la Suprema Corte, es el último paso en este golpe de estado hitleriano. Tiene que ser removido de su cargo de inmediato mediante el enjuiciamiento político, o mediante la 25ava Enmienda. Esta violación de la capacidad de revisión judicial de la Corte Suprema, y su ataque a los "jueces no elegidos", ha llamado la atención finalmente de quienes dentro de las instituciones dijeron que LaRouche "estaba exagerando" en su comparación con Nerón y el bigotito a la Hitler de Obama. En los pasillos de nuestras instituciones ahora se escuchan murmullos sobre el enjuiciamiento político, con la Resolución Concurrente de la Cámara de Representantes (H.Con Res 107) que fue presentada por Walter Jones en el Congreso Federal, en donde presentó abiertamente el enjuiciamiento político.

Con una campaña seria por el enjuiciamiento político, encabezada por la planilla nacional de candidatos larouchistas, todavía existe el peligro de que Obama desate una guerra en el exterior, como pantalla de distracción de sus problemas internos. Sin embargo, ninguna de las guerras que se desataren ahora estaría limitada al extranjero. Cualquiera de esos puntos calientes globales en Irán, Siria o Corea del Norte, pueden desatar un proceso en cadena, que culminaría en una guerra termonuclear. Desde la muerte de Gadafi en octubre pasado, LaRouche advirtió que el imperio británico en desintegración trataría de usar a su títere Obama para amenazar a Rusia y China con el aniquilamiento termonuclear, para forzarlos a que abandonen su compromiso con el verdadero progreso económico. La única forma de parar este peligro de holocausto termonuclear global es sacando de inmediato de su cargo a Obama.

Una vez que se haya ido, podremos instrumentar la plataforma de los candidatos de la lista larouchista y retornar a nuestra Constitución. Esta plataforma se tiene que ver como una sola concepción integral, que empieza con el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall para acabar con el consorcio de bancos del imperialismo británico, y retornar luego a la política de banca nacional de Alexander Hamilton. Este regreso a nuestro sistema de banca nacional restablecería nuestra soberanía, al garantizar que podamos financiar nuestro propio desarrollo, sin depender de la 'buena voluntad' del cartel bancario internacional. Lo que le da crédito o credibilidad al dólar estadounidense, es nuestro compromiso con el desarrollo del futuro, con proyectos como el NAWAPA, que genera un potencial para el crecimiento que supera el desgaste, al aumentar la densidad del flujo energético en el sistema como un todo. Una economía real es el avance científico y cultural y para esto se requiere de un sistema bancario soberano que promueva esto y nos de control sobre nuestro propio destino.

Lo que constituye la existencia de Estados Unidos es la participación de cada uno de sus ciudadanos en los principios claves de nuestra nación contenidos en el preámbulo: el bienestar general, la posteridad y soberanía. La intención del sistema de controles y contrapesos en la Constitución es garantizar que nuestra nación funcione sobre estos principios, no los caprichos momentáneos de un rey o un dictador. Hemos dejado que Obama se quede por demasiado tiempo. Tiene que ser destituido de su cargo ahora.

¡Dona $50 a LaRouchePAC [1] hoy para unirte a la lucha para enjuiciar políticamente a Obama!

Vínculos:

[1] http://www.funraisingbynet/fbn/ContributePac.asp?guidRegistration=5B5D58