Un nervioso jefe del Banco Santander del Grupo Inter-Alfa quiere un rescate aún mayor

8 de may de 2012

8 de mayo de 2012 — La profundidad de la crisis bancaria española, como parte de la desintegración más amplia de todo el país, tiene convertido a Emilio Botín, director del Banco Santander del Grupo Inter-Alfa, en un manojo de nervios, aunque proclame "nos esta yendo muy bien".

Según un informe del servicio noticioso español EFE, los bancos españoles tuvieron pérdidas por 23 mil millones de euros en los primeros cinco meses de este año, una suma equivalente a la capitalización combinada de CaixaBank, Banco Popular y Bankia e Sabadell. Y fue nadie menos que el Santander el que sufrió la mayor caída en su valor de mercado, de 50,200 millones de euros a principios de enero, a 42,400 millones para fines de abril.

Quizá es por esto que Botín exigió en conferencia de prensa del 4 de mayo que el Banco Central Europeo (BCE) le ofrezca más líneas de crédito a los bancos españoles, llegando al extremo de informar que le había enviado una carta al presidente del BCE, Mario Draghi cuando este último presidía la reunión del BCE en Barcelona el 3 de mayo, para hacer la solicitud oficial. Botín estaba enfadado porque Draghi no le había contestado la carta, y porque en conferencia de prensa se negó a decir si estarían disponibles más líneas de crédito del BCE, limitándose a decir que el tema se iba a discutir en la reunión de junio del BCE. Draghi alabó profusamente las reformas de austeridad del gobierno de Rajoy, aunque agregó que se tenían que "profundizar", enfatizando en particular que se tenía que acelerar la reestructuración del sistema bancario.

En sus declaraciones públicas, Botín se aferró a que era inaceptable la idea de crear un "banco malo" que absorbiera los activos tóxicos. Esta propuesta"no es necesaria... no es buena", dijo. España va en la dirección correcta, las políticas de austeridad son correctas, dijo, aunque desafortunadamente, "todavía no lo han entendido así los mercados" proclamó. Santander no es un ejemplo de caridad, insistió, y señaló que podrá pagar los dividendos a sus 3.5 millones de accionistas, no con base en sus ganancias en España, donde se están desplomando, sino de sus ingresos de sus operaciones globales en 10 países.

¿Moviéndose en la dirección correcta? La agencia de noticias Mdzol informa que del período a partir del verano del 2011 a la fecha, la fuga de capitales de España llegó a 128,700 millones de euros. En febrero de este año, 25,600 millones de euros se fugaron del país. De estos, 13,500 millones eran fondos que retiraron inversionistas extranjeros, en tanto que 11,300 millones se correspondieron a fondos que invirtieron en el extranjero inversionistas españoles. Nunca en la historia de España se había producido una fuga de capitales de tales magnitudes.