Se vuelve más interesante la situación de JP Morgan Chase

16 de may de 2012

16 de mayo de 2012 — Mientras que los llamados al Congreso para que restablezca la Glass-Steagall se vuelven cada vez más sonoros, está surgiendo la posibilidad de que se necesite la ley de emergencia (entre otros objetivos más importantes) para poder salvar la banca comercial del conglomerado JPMorgan Chase.

Todos los informes indican ahora que el banco estaba usando sin lugar a dudas sus enormes flujos de depósitos de la banca comercial para acumular su inmensa apuesta con derivados (nominalmente valuada en al menos $70 billones de dólares) hasta convertirse en la "ballena" dentro del mercado global de seguros por incumplimiento crediticio. Habiendo apostado equivocadamente y perdido, JPMorgan Chase enfrenta ahora la tarea de salirse de sus apuestas en un mercado que carece básicamente de liquidez, en donde cualquier liquidez que tuviera provenía precisamente de JPM Chase. Se puede ver forzado a salir en un proceso largo y penoso con muchos pero muchos miles de millones en pérdidas. Y el dinero que está perdiendo proviene del flujo de las cuentas de los depositantes de su banca comercial, protegida por leyes federales, aseguradas por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC).

Ya se supo que el rápidamente "renunciado" ejecutivo en jefe de riesgos de todo el banco, Ina Drew, fue reemplazado de inmediato por el ejecutivo de JPM Chase, Matt Zames. Sucede que Zames es el jefe del Comité de Asesoría sobre Préstamos del Tesoro para todo el sector financiero, que se reúne con funcionarios del Tesoro de EU por reglamento al menos una vez cada trimestre para consultas (y acciones) sobre las condiciones financieras. En efecto, ahora pusieron el riesgo desbocado de JPM Chase bajo la protección de un colaborador cercano del secretario del Tesoro Tim Geithner y el presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben Bernanke. En septiembre del 2008, Jamie Dimon despachó a Zames a Bear Sterns para cerrar el banco, lo que hizo Zames al llamar inmediatamente a la Fed e insistir en que Bear Stearns "no iba a durar ni un día más" lo que llevó a que la Fed le entregara Bear Stearns al JPM Chase prácticamente gratis, con una infusión de $30 mil millones con los que la Fed compró los activos malos de Bear.

Lo más irónico es que Zames "destacó" en el mundo de las finanzas especulativas cuando era ejecutivo de LTCM (que quebró estrepitosamente), así que es un experto en hacerle frente (sin éxito) a exactamente el tipo de situación como en la que se metió especulando ahora el JPMorgan Chase.