Implosión del sistema bancario "europeo" en reacción en cadena

17 de may de 2012

17 de mayo de 2012 — Ante la histeria creciente ante la posibilidad de que Grecia abandone el euro, y la corrida en marcha contra los bancos griegos, y los informes que circulan sobre una corrida en contra de los bancos italianos también, luego de que la agencia calificadora Moody's degradó a 26 bancos italianos, el primer ministro de España, Rajoy trató de advertir sin remedio el miércoles en televisión nacional que España estaba en peligro de quedar fuera de los mercados de capital, en vísperas de la subasta de bonos de hoy.

"Hay un riesgo serio en este momento de que [los inversionistas] no nos presten dinero, o de que lo hagan a tasas astronómicas", declaró un impaciente Rajoy, mientras que los bonos a diez años de su país se comercializaban a 6.5% para el medio día, rumbo a una tasa del 7%, que es a la cual Irlanda, Grecia y Portugal pidieron rescates. Rajoy exigió que la Unión Europea (UE) intervenga para apoyar al euro para que Grecia no se salga. "Yo creo que ese seria un error muy grave, muy malas noticias, y yo creo que se debe garantizar la sostenibilidad de la deuda pública y que todos nosotros tenemos que cumplir con nuestros compromisos".

Con lo que quiso decir, imprimir "cantidades inimaginables" de dinero como lo exige Londres, para rescatar a su quebrado sistema bancario global. El mismo mensaje, con sus respectivas variaciones, lo repitió el mismo día el primer ministro de Gran Bretaña David Cameron y el verdugo del cartel bancario privado, Charles Dallara de IFF. Cameron dijo ante el parlamento que la UE tiene que "dar pasos para respaldar a los miembros más débiles de la zona del euro... o va a estar frente a un potencial rompimiento. Esta es la alternativa que tienen que tomar, y es una alternativa que no pueden posponer por mucho tiempo".

Dallara hizo un escándalo de que la inminente salida de Grecia del Euro era "algo como entre una catástrofe y el Armagedón... La presión sobre España, Portugal y hasta Italia y concebiblemente Irlanda, podría ser inmensa y la necesidad de que Europa apoye mucho más a los sistemas bancarios podría resultar sustancial" se lamentó desde Irlanda.