Los británico están en pánico ante "las cuarteaduras de la represa" de su sistema financiero

21 de may de 2012

21 de mayo de 2012 — El elefante en la sala en la cumbre del Grupo de los 8 países industrializados (G-8) en Camp David, fue el hecho de que todo el sistema financiero trasatlántico del imperio británico está derrumbándose, donde diversos bancos en varias naciones ya están sufriendo corridas, acompañadas por llamados estridentes de rescates hiperinflacionarios "inimaginablemente grandes" hechos por la espantada elite financiera y política de Londres.

Uno de estos banqueros, a quien citado la revista Economist de Londres del 19 de mayo, lo plantea en los siguientes términos: "Lo típico con una corrida bancaria es que primero gotea y después inunda. La preocupación real es que la represa podría estarse cuarteando, primero en Grecia y después en todos lados". En ese contexto, el artículo menciona los informes sobre retiros de pánico que hubo la semana pasada en el Banco Santander del Reino Unido.

El problema con los bancos de España es particularmente urgente, señala Economist en un segundo artículo; se les tiene que "recapitalizar" de inmediato, señala. "Una forma podría ser inyectarle capital directamente al sistema bancario usando los fondos de rescate europeos. Otro sería echar a andar una especie de plan de respaldo garantizado de depósitos a nivel europeo. Lo que se decida hacer, se tiene que hacer rápidamente", exige con urgencia.

Con este elefante pisoteando la sala, los dirigentes del G-8 apenas se la pudieron arreglar para pergeñar un comunicado final que es un conjunto de sandeces contradictorias unas con otras, donde hay algo para cada uno de los presentes ("estamos a favor tanto del crecimiento como de la austeridad"), a la vez que no dicen absolutamente nada que sea significativo.

El diario Guardian de Londres se aproxima a confesar la verdad cuando informa: "Barack Obama y David Cameron chocaron con la canciller alemana Angela Merkel en la cumbre del G-8 en Campo David, al exigirle que establezca una ruta clara para que Europa salga de su crisis actual. La dirigente alemana se resistió a las presiones para que se adopten nuevas medidas, entre las cuales estaría una política monetaria más laxa para el BCE, lo que posibilitaría una flexibilización cuantitativa similar a la que ha usado la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra".