¡Kesha Rogers ganó otra vez!

30 de may de 2012

30 de mayo de 2012 — El siguiente es un comentario editorial tomado de la revista Executive Intelligence Review:

Cuando Kesha Rogers, demócrata larouchista, ganó la elección primaria demócrata al 22avo distrito de Texas en 2010, con una campaña que pedía juicio político a Barack Obama y la reactivación del programa espacial de la NASA, la burocracia del Partido Demócrata, desde la Casa Blanca hasta abajo, salió de quicio. Estaban determinados a no permitir que el liderazgo nacional que Rogers representaba tuviera una victoria como esa otra vez.

Así que, en el transcurso de las elecciones primarias del 2012, en que Rogers de nuevo hizo campaña como parte de la lista nacional de candidatos demócratas larouchistas, la campaña de sus oponentes en el Partido Demócrata estaba totalmente enfocada en "parar a Kesha". El liderazgo local del partido incluso admitió que su candidato no iba ni podría vencer al candidato republicano, pero que se tenía que derrotar a Rogers a toda costa. Con ese papelito lo que sí lograron hacer fue que el voto en las primarias del 29 de mayo se redujera a niveles abismales, pero Kesha volvió a ganar.

Cualquiera que sea el resultado electoral inmediato o final de esta victoria, las ondas de choque se van a sentir internacionalmente. Y si los patriotas estadounidenses, y sus compatriotas en todo el mundo, toman para sí las lecciones del liderazgo valiente de Rogers, se abre una ventana de oportunidad ligeramente más ancha para forjar un futuro positivo para la humanidad.

Al día siguiente de la victoria de Rogers en el 2010, nada más y nada menos que la revista Economist de Londres, voz del imperio, tomó nota de su guerra declarada contra Londres, en un escrito sarcástico titulado "Estados Unidos al borde de la guerra con el imperio británico". Pero claramente el mensaje que les llegó fue que entre los estadounidenses existía el ánimo que les hacía responder al liderazgo de LaRouche, y esa era un motivo de alarma. Una alarma similar se difundió obviamente entre los aliados de Londres entre la clase dirigente de Estados Unidos, y ellos pusieron lo mejor de su parte para amedrentar cualquier oposición a Obama que pudiese fomentar la victoria de Kesha Rogers.

Ahora les va a ser más difícil. Dos años después, la población estadounidense está cada vez más disgustada con su Presidente, e incluso con su opositor designado, y se aleja del sistema político tan rápido como le sea posible. La victoria de Kesha, como parte de la Lista Nacional de candidatos demócratas larouchistas, que lleva a cabo una campaña unificada por la Glass-Steagall, un sistema nacional de crédito, el NAWAPA XXI, y sacar a Obama de su cargo, tiene el potencial de remoralizarlos para que actúen.

Entendamos claramente la lección. Rogers, como los otros miembros de la Lista Nacional Larouchista, no hizo una campaña por cuestiones locales, ni manipuló los prejuicios locales de la gente. Su enfoque concertado fue el de presentar un programa de liderazgo nacional, una verdadera plataforma presidencial, que aborda las necesidades de la nación en su conjunto. Ella y su pequeña organización de campaña tomaron las esquinas de las calles, fueron casa por casa, para llevar el mensaje de que es posible una solución nacional, si solo los estadounidenses retoman su identidad como patriotas luchadores en defensa de la nación.

Por razones legítimas, la población del distrito de Texas en el que Rogers estaba haciendo campaña está entre los más desmoralizados de la nación. No solo han vivido por años bajo los Bushs y sus similares, sino que además la corrupción que acompaña a una mentalidad de perdedores ha dominado a los demócratas. Quedó claro en el transcurso de esta campaña que muchos demócratas "regulares" admiraban el valor y la visión de Kesha, pero se dejaron intimidar para que mantuvieran silencio. Sin embargo, un número suficiente de ellos salió a votar el día de las elecciones como para darle una victoria con un margen estrecho pero una victoria decisiva.

En su declaración preliminar, Rogers prometió que continuará su compromiso de pelear por el programa de la Lista Nacional, que debe ser implementado mucho antes de las elecciones de noviembre. Su liderazgo está probado. Esperemos que se le unan suficientes patriotas.