Zoellick y Draghi admiten: esto se acabó

4 de junio de 2012

4 de junio de 2012 — Los jefes de dos de las principales instituciones financieras admitieron abiertamente que todo el sistema financiero transatlántico está condenado a muy corto plazo, a menos que se haga algo radical. Robert Zoellick, quien termina en junio su período como presidente del Banco Mundial, firmó un artículo en el diario londinenses Financial Times del jueves 31 de mayo, en el que admite francamente que el sistema europeo está a punto de desintegrarse, y que si Grecia se sale del euro, no hay forma de contener el contagio.

"Aunque quienes viven en el edificio de la zona del euro, especialmente aquellos en los pisos ejecutivos, no quisieran escuchar la alarma, más vale que lean las instrucciones. Los acontecimientos en Grecia podrían desatar el pánico financiero en España, Italia y por toda la zona del euro, empujando a Europa a una zona peligrosa" escribe Zoellick. "Si Grecia abandona la zona del euro, es imposible de predecir el contagio, de igual manera que el desplome de Lehman Bros, tuvo consecuencias imprevistas".

Zoellick dice que Europa "pudiera estarse aproximando al momento de 'romper el vidrio': cuando uno despedaza el panel protector de la alarma contra incendios de emergencia" advierte. "Si la crisis ocurre, pudiera ser que el Banco Central Europeo no tenga la capacidad de responder rápido, completa y enérgicamente debido a las diferencias en la junta directiva del banco".

"Una salida de Grecia podría desatar un golpe a la confianza de otros activos soberanos del euro. Los dirigentes de la zona del euro necesitan estar preparados. No va a haber tiempo para reuniones de ministros de finanzas para discutir perspectivas y debatir sobre las políticas de incrementalismo. En mercados en pánico, los inversionistas huyen buscando activos más seguros, incendiando otras llamas".

El mismo día, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi se hizo eco de las contundentes advertencias de Zoellick, cuando habló ante el parlamento europeo usando términos igual de apocalípticos. Exhortó a los dirigentes políticos europeos a abandonar sus diferencias y emprender acciones audaces, y se hizo la siguiente pregunta: "¿Puede el BCE llenar el vacío de la falta de acciones por parte de los gobiernos nacionales sobre crecimiento fiscal? La respuesta es no. ¿Puede el BCE llenar el vacío de la falta de acciones de los gobiernos nacionales sobre problemas estructurales? La respuesta es no". La conclusión de Draghi: sin acciones más agresivas por parte de los 17 jefes de Estado de la Unión Monetaria Europea (UME), "se muestra que el euro es ahora insostenible a menos que se emprendan pasos mayores".

La revista Businessweek reportó el 1 de junio que un estudio de la Societé Générale SA concluyó que una salida de Grecia del euro echaría abajo todo el castillo de naipes. "Aunque los costos directos de una salida de Grecia pudieran ser manejables, la realidad es que dicho evento le mostraría a los mercados financieros que la moneda única no es 'irrevocable'. El contagio de una salida de Grecia pudiera por lo tanto probar ser difícil de contener en un medio ambiente en donde tanto los bancos como los gobiernos soberanos ya enfrentan significativas dificultades de financiamiento. No es difícil visualizar una situación en la que se agoten rápidamente las fuentes oficiales de financiamiento".

El informe concluye que una salida de Grecia "indudablemente desataría una ola de contagio que se transmitiría a través de tres canales principalmente: la fuga potencial de depósitos en otros países europeos, un aumento significativo en los costos de financiamiento bancario y la introducción de una prima de riesgo monetaria permanente en los diferenciales de deuda soberana. Se tendrían que emplear todos los cortafuegos existentes en la zona del euro para frenar el contagio en donde probablemente se vería la necesidad de que el BCE reabriera su programa para los mercados de valores y potencialmente llevara a cabo otro LTRO".

Por supuesto, cuando se trata de soluciones, Zoellick, Draghi y el resto están tan quebrados como el euro. Hacen llamados a ridículas medidas a medias como un fondo de garantías a los depósitos tipo FDIC a nivel europeo, eurobonos y una globalización del rescate de la banca europea y de la deuda soberana. Nada que no sea una Glass-Steagall cabal con la separación bancaria y la cancelación de todas las deudas de casino puede funcionar. Todos estos tontos están presos de la trampa del mono de Malasia, y la nuez que tienen agarrada dentro del frasco es la política de rescate, que no quieren soltar.