No es el gobierno el que inició la violencia en Siria, según testigos presenciales

13 de junio de 2012

13 de junio de 2012 — Entre las consecuencias que pudiera tener la política occidental de cambio de régimen en Siria, de lo que advirtió hoy en conferencia de prensa el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, se encuentra el crecimiento de la violencia sectaria y las señales de la misma se hayan por todos lados en los informes de prensa, aunque algunos de esos informes encubren el papel de una oposición armada desde el exterior para culpar al gobierno de las diversas masacres.

El ejemplo más reciente de esto son los informes sobre una masacre en la villa de Qubeir, a unas 20 millas de la amenazada ciudad de Homs. Los observadores de la ONU recibieron los primeros informes del incidente el 6 de junio pero no pudieron llegar hasta el lugar de los hechos sino hasta fines del día siguiente, debido, según dijeron, a que las carreteras estaban bloqueadas por fuerzas de seguridad sirias, pero cuando llegaron ahí, reportaron haber visto señales, entre ellas partes humanas, sangre coagulada, agujeros de balas, agujeros de bombas en edificios y cosas por el estilo, pero extrañamente, ningún cadáver. Los observadores no pudieron confirmar cuantas personas habían sido asesinadas o quienes fueron, pero naturalmente, fuentes de la oposición, culparon al gobierno. Personas de poblaciones vecinas le dijeron a los observadores y a periodistas que viajaban con ellos que los responsables habían sido milicias alawitas, aunque Paul Danahar de la BBC pensó que era extraño que los asesinos se tomaran el tiempo de recoger todos los cadáveres y desaparecerlos de la escena.

Si hubo una masacre en Qubeir y la llevron a cabo las milicias alawitas —lo cual no se sabe— pudiera ser en venganza por la masacre en Hula. Según una versión publicada en el sitio electrónico de National Review, el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) publicó el 7 de junio un informe de que la masacre de más de 80 mujeres y niños, de la que tanto se ha hablado por todo el mundo, en realidad fue llevada a cabo por las milicias sunnitas contrarias al régimen de Assad, y las víctimas fueron de las minorías shiítas y alawitas.

De acuerdo a los testigos oculares que cita el FAZ, fuerzas rebeldes atacaron los puestos de control establecidos para proteger a la población de Hula, y la masacre se produjo en el combate de 90 minutos que se siguió. "Varias docenas de miembros de una familia fueron masacrados, que se habían convertido del islam sunnita al shiíta. Miembros de los Shomaliya, una familia alawi, también fueron asesinados, al igual que la familia de un miembro sunnita del parlamento sirio que se considera es un colaborador" informa el FAZ. "Inmediatamente después de la masacre, se dice que los perpetradores filmaron a sus víctimas y luego las presentaron como víctimas sunnitas en los videos puestos en el Internet".

Miembros del Monasterio de San James en Qura, Siria, dieron un informe similar como testigos presenciales. Los culpables de los asesinatos en masa son los rebeldes armados.

Cuando estaban saliendo a la luz los detalles del incidente en Qubeir, otros periodista británico, Alex Thomson del Canal 4 de Noticias del Reino Unido, informaba en su blog que rebeldes sirios les tendieron una trampa a el y otros dos periodistas junto con su chofer para que fueran asesinados por fuerzas del gobierno. Thomson dice en su blog y en sus correos electrónicos a la agencia AP, que el grupo pretendía regresar a las líneas gubernamentales cuando su escolta rebelde los condujo a un camino que era "zona de fuego abierto". Escucharon los zumbidos de balas y se regresaron presas del pánico por el camino por el que llegaron.

"Para mí es muy claro que los rebeldes deliberadamente nos tendieron una trampa para que nos asesinara el Ejército sirio" escribe en su comentario, explicando que sus muertes a manos de las fuerzas del presidente Bashar Assad le hubieran acarreado simpatías a la causa rebelde. "Periodistas muertos son malas noticias para Damasco" dijo.

Todo esto indica que desde el exterior se está instigando la violencia y fomentando la guerra sectaria, con el fin de hacer fracasar al plan de Annan.

Mientras tanto, hay informes de que los "rebeldes" armados por Qatar y Arabia Saudita, están librando ahora escaramuzas en la capital de Damasco.