Italia: Se discute un "Plan B" luego de que Roma es afectada por el contagio español

18 de junio de 2012

18 de junio de 2012 — El rescate español ha infectado a Italia. Aunque Roma quizás no tenga que solicitar ayuda de la Unión Europea por lo pronto, como lo planteó Maria Fekter, ministra de Finanzas de Austria el 13 de junio, Italia vuelve a empezar desde cero, a pesar de —o mejor dicho, gracias a— las medidas brutales de austeridad del primer ministro nombrado por la UE, Mario Monti. El 14 de junio los rendimientos de los bonos a tres años se dispararon por las nubes, de su valor del mes anterior de 3.91% a 5.3%.

Un Mario Monti aterrorizado dijo en una reunión pública, que "estábamos al borde del precipicio y nos alejamos de ahí. Pero el cráter se ha expandido y ahora estamos de nueva cuenta al borde del precipicio".

La metáfora de Monti es correcta, pero es incapaz de ver que la expansión del cráter es imparable, no importa que tan rápido se huya del mismo El cráter es la inmensa deuda del sistema financiero, que el mismo Monti y sus amos en la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE) han aumentado a través de los rescates y los llamados "programas fiscales". Y en lugar de enfrentar la realidad, ahora se propone más de la misma medicina fracasada. El resultado es que en los primeros cuatro meses de 2012, la producción industrial de Italia cayó en 6.6% en comparación con los primero cuatro meses del 2011. Por tanto, esos mismos mercados financieros que el año pasado exigían altas tasas de refinanciación, debido a los déficit "insostenibles", ahora de nueva cuenta exigen altas tasas debido a la recesión causada ¡por un déficit "sostenible"!

Sin embargo, el viento ha cambiado súbitamente en Italia. El anuncio del préstamo de 100 mil millones de euros a los bancos españoles ha sido la gota que derramó el vaso. Los italianos se dieron cuenta de que ahora se les pide poner 19 mil millones de euros en la olla del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para rescatar bancos extranjeros, por encima de los 48 mil millones que Italia ya pagó por los rescates de la Unión Europea y por encima también de todos los impuestos y recortes de salarios que han sido impuestos bajo los programas dictados por la UE y el BCE. Ahora están empezando a darse cuenta de que esto es un desangramiento sin fin.

Así, mientras que hace un año la mayoría de la población estaba de acuerdo con el euro, las opiniones en las encuestas recientes muestran que el 70% de la población cree que el euro es un problema. Se ha desatado una discusión pública en los programas de comentarios de la TV, en torno a si vale la pena que Italia se mantenga en el sistema del euro, y personajes como el profesor Paolo Savona, quien ha estado planteando un "Plan B", ahora está recibiendo una merecida mejor atención.

Savona fue entrevistado el 15 de junio, por el importante periódico Corriere della Sera sobre su propuesta de Plan B. Savona dice que "Europa como la conocemos ha sido un fracaso. Así que nos tenemos que mover rápido", dice Savona, y "para quedarnos en el euro, se deben reformar radicalmente las instituciones europeas". Por otro lado, "bajo las actuales condiciones, si Italia se mantiene en el euro, perderá poco a poco sus riquezas cada año. Un creciente empobrecimiento al que los italianos, como los conozco, se adaptaran implacablemente". Es mejor que haya un shock. El shock es un retorno a la moneda nacional. "Recuperar la soberanía y la posibilidad de emitir moneda nos permitiría una recuperación en algunos años". Savona responde a quienes dicen que el retorno a la lira sería dar rienda suelta a una corrida de depósitos y fuga de capitales: "¿Qué te asegura que eso no ocurrirá de todas formas, si nos quedamos en el euro sin un paracaídas seguro? El costo de mantenerse en la zona del euro está a la vista de todos: una constante caída del Producto Interno Bruto y del empleo con una degeneración económica consecuente". Savona menciona que los activos reales de Italia ya han perdido de 15% a 20% de su valor y los activos financieros un 30%. Una nueva lira se devaluaría 30% y la inflación "podría alcanzar 18-20%. Ya experimentamos eso en la década de los 70, después de la crisis del petróleo. Eso pasa".

La entrevista de Savona ha tenido un impacto importante. Entre otras cosas, se informó que el ex primer ministro Silvio Berlusconi, después de leerla, empezó a considerar una acción de "sacudón" para adelantar las elecciones sobre un programa de Plan B. Berlusconi es un oportunista, pero el puede olfatear por donde sopla el viento. Sus intenciones han provocado una reacción de los eurofanáticos dentro de su propio partido. Maurizio Lupi (del partido Popolo della Libertà-PDL), vicepresidente de la Cámara de Diputados y Mario Mauro, líder de la facción del PDL en el parlamento europeo, emitieron una declaración conjunta diciendo que "salirse del euro sería un suicidio".

Mas serio que lo de Berlusconi, es el Plan B presentado por el Movisol, el movimiento de LaRouche en Italia. El 9 de junio los diarios nacionales como Corriere della Sera y La Repubblica cubrieron con columnas y fotografías una protesta encabezada por Flavio Tabanelli, miembro del Movisol, en Mirandola —epicentro del reciente terremoto en el norte de Italia— y la demanda de Tabanelli por una "separación de la banca", "emisión de crédito productivo" y un llamado por un "nuevo Franklin Delano Roosevelt y un nuevo Mattei", en referencia a Enrico Mattei, el líder representativo del sistema económico nacional en la reconstrucción de la posguerra.