Parados a las puertas del infierno y exigiendo entrar

19 de junio de 2012

19 de junio de 2012 — La semana pasada LaRouchePAC advirtió que de continuar las políticas actuales, la única pregunta en el frente financiero mundial era si este lunes llegaríamos a "¿una, dos o tres explosiones sistémicas del sistema del euro?"

El lunes 18 llegó y los breves minutos de alivio en el manicomio llamado "gobiernos transatlánticos", porque la explosión sistémica "griega" se había postergado unos días por los resultados de las elecciones, le dieron paso rápidamente a la comprensión de que la cuarta economía más grande de Europa, la española, estalla a un ritmo aún más rápido, y que Italia, la tercera más grande, le sigue los pasos. Debido a esto, el renombrado Bill Gross, que encabeza al gigante fondo de bonos globales PIMCO, proclamó que también los bonos alemanes ahora son riesgos de crédito (en Bloomberg TV el 18 de junio).

En otras palabras, el sistema en su conjunto, está acabado. Los bonos del gobierno español a diez años, se negociaron el lunes en su nivel más alto a cerca de 7.3%, y la tasa de los papeles soberanos de Italia llegó a 6.06%. Con esas tasa de interés, España no puede refinanciar su deuda y se han programado subastas de deuda para el 19 y 21 de junio, provocando discusiones desesperadas sobre quién y cómo harán posible el rescate del total de deuda pública y privada de España, que EIR estima en aproximadamente 1 billón de euros(más o menos). ¿Y luego Italia?

Sin embargo el clamor por una hiperinflación global al estilo de la república de Weimar de 1923, domina el panorama transatlántico, por medio de arrojar más y más valores ficticios sobre las llamas de un papel ya encendido.

Cristobal Montoro, ministro de Finanzas de España, le dijo al Senado ayer que la situación es "crítica" y que el Banco Central Europeo (BCE) debe responder con "firmeza y confiabilidad" para defender el proyecto del euro, es decir, inyectando más dinero.

Ángel Gurría, director de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), insistió en que "nos hemos quedado sin opciones". Dijo que "los europeos tienen que demostrar su impresionante capacidad de fuego" y el BCE tiene que desplegar "todos los instrumentos, herramientas y activos" en su arsenal para defender los bonos españoles e italianos.

Ambrose Evans-Pritchard, el vocero extraoficial de la City de Londres, adoptó la actitud de "¡Dale!" El 17 de junio escribió en el Sunday Telegraph: "El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke requiere de una crisis en algún lugar para flanquear a sus propios halcones y deslizar otra ronda de flexibilización cuantitativa [imprimir más dinero] por encima del Congreso del 'Tea Party', antes de que el despeñadero fiscal —4.5% del PIB apretado— golpee la economía de Estados Unidos con un mazo este invierno. Mario Draghi en el Banco Central Europeo necesita algo aún peor para detener a sus reaccionarios liquidacionistas antes de que destruyan por completo el orden Europeo de la posguerra".

Y así, los líderes transatlánticos acurrucados en la reunión del G-20 en los Cabos, México, el 18 y 19 de junio, se agrupan en contra de la canciller alemana Angela Merkel, para conseguir que ella acepte abrir los grifos, y así "Europa pueda hacer su parte", junto con la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y todos los demás, en inundar al mundo con liquidez que sólo acelerará la muerte del sistema.