En el 40avo aniversario de Watergate, una investigación bipartidista de sus filtraciones amenaza a Obama

11 de junio de 2012

11 de junio de 2012 — El Procurador General, Erik Holder, quien ha negado todo rotundamente, ha respondido con evasivas y ha rehusado entregar documentos relacionados con todos y cada uno de los delitos anteriores de Barack Obama, el 8 de junio se vio forzado finalmente a asignar a dos fiscales federales para hacer una investigación penal sobre las filtraciones de seguridad nacional del gobierno de Obama, con la orden de seguir la pista hasta donde los lleve dentro del despacho del Ejecutivo, o sea, hasta la Casa Blanca.

El cambio de Holder a este respecto, y el proceso que lo produjo, ilustra la afirmación de Lyndon LaRouche hoy en el sentido de que "ha surgido una nueva tendencia recientemente: Obama se encuentra al principio de su fin".

De modo más obvio, por primera vez los llamados para que esto se investigue y se lleve a juicio provienen tanto de líderes republicanos como demócratas del Senado y de la Cámara de Representantes. En particular, la destacada senadora demócrata de California Dianne Feinstein, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, tomó la iniciativa junto con el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el representante republicano de Michigan Mike Rogers. Los dos están trabajando juntos de tal modo que se mantenga escrupulosamente la naturaleza no partidista, y por ende la efectividad de las investigaciones.

La senadora Feinstein también conversó con el presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado, el senador demócrata de Michigan Carl Levin, para realizar una audiencia conjuntamente.

Aunque estas filtraciones sobre información clasificada, por dañinas que puedan ser, parecen poca cosa al lado de los otros delitos de Obama, cabe destacar que el tema en cuestión es algo que reúne al general Dempsey y a los Jefes del Estados Mayor Conjunto que se oponen al empuje de Obama hacia una guerra termonuclear, con demócratas prominentes como la senadora Feinstein y también con republicanos. (Y ambas Comisiones se reunieron además, el 7 de junio, con James Clapper, Director de Inteligencia Nacional, quien se dice estar indignado por las filtraciones).

Las dos filtraciones que son el centro del problema, son, una que salió en el diario New York Times acerca de la guerra cibernética de Estados Unidos contra Irán, y la otra, es la filtración de la identidad del agente doble británicosaudita al interior de al-Qaeda en Yemen. Al ser entrevistada el domingo 10 en el programa de CBS Face the Nation, la senadora Feinstein dijo que los equipos investigadores de los dos fiscales probablemente se han dividido el trabajo: "Uno para la situación sobre Irán y el otro para la situación sobre Yemen".

En coordinación con la senadora Feinstein en el mismo programa, el representante Rogers dijo que "yo tenía a 6 funcionarios importantes en un conjunto de programas diferentes en mi comisión apenas recientemente, y... todos los hombres y mujeres en esa tarea dijeron que esto era devastador para ellos y que hacía su labor significativamente más difícil... Yo sé que la senadora Feinstein y yo queremos llegar hasta el fondo de esto..., porque sabemos que está en riesgo la vida de las fuentes, y las operaciones, de modo importante, que están en marcha, están en peligro. Este es un golpe muy serio a la seguridad nacional. Así que esto se tiene que hacer de tal manera que sea justo y no partidista".

Un ángulo interesante del cual informó la agencia de prensa Associated Press proveniente de una fuente del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés), y que fue confirmado por el representante Rogers, es que por lo menos algunos miembros de la División de Seguridad Nacional del DOJ se recusaron de la investigación.