El euro tenía la intención de destruir las naciones de Europa

28 de junio de 2012

28 de junio de 2012 (LPAC) — "La idea de que el euro 'fracasó', es peligrosamente ingenua. El euro está haciendo exactamente lo que previó y planeó que hiciera su progenitor, y el 1% de ricos que lo adoptaron". Así lo escribió ayer Greg Palast en el diario Guardian de Londres, y señala que Robert Mundell, el progenitor del euro, lo vio como "un arma que podría hacer desaparecer las leyes y las regulaciones laborales del gobierno". Palast agregó que "lo conocí [a Mundell] a través de sus conexiones con mi profesor de [la Universidad de] Chicago, Milton Friedman".

Palast describe la visión de Mundell: "Mundell explicaba que el euro haría realmente su trabajo cuando la crisis golpeara. Eliminando el control de los gobiernos sobre la moneda impediría a los pequeños desagradables funcionarios electos utilizar los jugos monetarios keynesianos y fiscales para sacar a una nación de la recesión. Él decía que 'esto pone a la política monetaria fuera del alcance de los políticos'. Y 'sin política fiscal, la única forma en que las naciones pueden mantener los empleos es mediante la reducción competitiva de las normas empresariales´. Se refería a las leyes laborales, regulaciones ambientales y, por supuesto, los impuestos. El euro eliminaría todo eso. No se permitiría que la democracia interfiera con el mercado", o las cañerías.

Palast sigue: "Mundell me explicó que, de hecho, el euro es parte de la Reaganomics [término que se utiliza para describir la política económica del gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos, delineada por Milton Friedman]: 'La disciplina monetaria obliga también a la disciplina fiscal a los políticos'. Y cuando surgen las crisis, las naciones desarmadas en lo económico no tienen mucho que hacer más que eliminar las regulaciones gubernamentales por completo, privatizar masivamente las industrias del estado, recortar los impuestos y enviar el estado de bienestar europeo por el drenaje".

Palast señala que el término "reformas estructurales" es "un eufemismo para los esquemas para exprimir al trabajador", y agrega que la "unión monetaria es una lucha de clases por otros medios". Concluye en que "lejos de fracasar el euro, que fue el bebé de Mundell, su éxito probablemente ha superado los sueños más ambiciosos de su progenitor".