Candidato del PRI ganó las elecciones presidenciales en México. ¿Se movilizarán ahora los nacionalistas por la Glass Steagall?

2 de julio de 2012

Candidato del PRI ganó las elecciones presidenciales en México. ¿Se movilizarán ahora los nacionalistas a la pelea mundial por la Glass Steagall?

2 de julio de 2012 — Los resultados oficiales preliminares de la elección presidencial en México el pasado 1 de julio señalan como ganador al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, con 38% de los votos, seguido de Andrés Manuel López Obrador con el 32% y la candidata del partido en el poder, PAN, Josefina Vázquez Mota con 25%. Los resultados oficiales finales se darán a conocer el próximo 4 de julio.

Los resultados son un golpe contundente al PAN, que ha gobernado a México durante los últimos 12 años con Vicente Fox y Felipe Calderón, y refleja también un clamor general de la población por un retorno a la soberanía y a la supervivencia económica, que se han perdido en México luego del golpe de Estado ejecutado por los británicos que ha hundido al país durante los últimos 30 años.

Ese golpe se inició con la derrota del proyecto económico internacional del Presidente mexicano José López Portillo en 1982, concebido en alianza con Lyndon LaRouche.

Ese golpe se cimentó en el alma de los ciudadanos mexicanos con una cadena de asesinatos políticos de alto nivel que en su momento causaron un enorme impacto, todos ellos ejecutados al final de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari, vinculado a las drogas y aliado de Bush. El 24 de mayo de 1993 fue asesinado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo; el 23 de marzo de 1994, el candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio; y el 28 de septiembre de 1994, el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu. El encubrimiento que siguió a todos y cada uno de esos asesinatos fue esencial para producir un impacto psicológico y político entre la población mexicana muy similar al lavado cerebral inducido en Estados Unidos tras el asesinato de los hermanos Kennedy por los británicos.

El golpe se completó en marzo de 2009, bajo la mirada de Barack Obama, con la elección fraudulenta ligada a las drogas y aprobada por Estados Unidos, de Guillermo Padrés como gobernador del estado de Sonora, un hecho que denunció en su momento Lyndon LaRouche y que trató en consecuencia.

Debido al fuerte sistema presidencial de México y sus instituciones republicanas cuyo desarrollo se vincula a Estados Unidos, la única fuerza política en México capaz de movilizar a la nación en este momento para llevar a cabo un contragolpe de facto contra esa pérdida de soberanía ahora en manos de los carteles internacionales del narcotráfico controlados por Londres, y para reintegrarse a la lucha económica internacional que otrora encabezó José López Portillo, son las fuerzas nacionalistas dentro del PRI y su alrededor, junto con las capas aliadas dentro de las fuerzas armadas de México, en particular las que han mantenido una relación funcional viable con las esferas que realmente combaten al narcotráfico en las instituciones de inteligencia y seguridad de Estados Unidos.

El futuro de México no se forjará con una visión romántica de buenas o malas declaraciones, incluso ni buenas o malas políticas, de este o aquel candidato o políticos, sino con el retorno al fortalecimiento de las instituciones históricamente nacionalistas, en coordinación con los aliados en Estados Unidos, lo cual se ejemplifica mejor con la alianza de principios entre Lyndon LaRouche y López Portillo, que hoy representan los programas de la Glass-Steagall y el NAWAPA-PLHINO.

Ese es el reto que le aguarda a México bajo la Presidencia de Peña Nieto.