El problema es el sistema mismo: el escándalo de la Libor

5 de julio de 2012

5 de julio de 2012 — Por lo general los casos de fraudes financieros se le presentan al público como si fuesen casos particulares de actividad delictiva aislada cometida por individuos o grupos de individuos, como si fuesen actos de elementos corruptos dentro de un sistema honorable. Pero de vez en cuando ocurren casos que no pueden ocultar que no se trata de casos aislados, sino que el sistema mismo es corrupto. No se trata de que las manzanas podridas están corrompiendo el barril, sino el barril podrido es el que corrompe a las manzanas. La corrupción viene desde arriba.

El caso del banco Barclays es emblemático precisamente de este hecho. El 27 de junio, el gigante bancario británico Barclays llegó a un acuerdo con los reguladores bancarios de Estados Unidos y del Reino Unido para pagar cuando menos $450 millones de dólares de multa para resolver las acusaciones de manipulación de la Tasa Interbancaria Ofrecida de Londres (Libor, por sus siglas en inglés) y la menos significativa Tasa Interbancaria Ofrecida Europea (Euribor, por sus siglas en inglés; la tasa a la que están fijadas la gran mayoría de las hipotecas de España, por ejemplo). Barclays pagará cuando menos $200 millones de dólares a la CFTC (siglas en inglés de la Comisión de Corretaje de Mercancías a Futuro de EU, que regula transacciones internacionales y nacionales), $160 millones al Departamento de Justicia de EU, y $92,8 millones a la Autoridad de Servicios Financieros británica. Ya renunciaron el director ejecutivo de Barclays, Robert Diamond, así como su presidente, Marcus Agius, pariente de los Rothschild y que venía de Lazard Freres. Van a caer más cabezas ahí; Barclays es solo el primer banco que llega a un acuerdo pero hay más de 20 banco bajo investigación por lo mismo.

La tasa LIBOR, controlada por la Asociación Bancaria Británica, es la tasa de interés a la que se supone los bancos se prestan entre sí de un día a otro; pero es en realidad la tasa de interés imperial, que se utiliza para fijar las tasas de interés en las transacciones financieras de todo el mundo. Se utiliza como tasa de referencia, de manera que los intereses se fijan generalmente como "la tasa LIBOR más" un porcentaje especificado. La tasa LIBOR se utiliza para calcular los intereses en una amplia variedad de créditos, hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles, bonos del gobierno y de las corporaciones y por supuesto, el mercado de derivados. Según el diario Financial Times el monto total de contratos que utilizan la LIBOR llega a los $360 billones de dólares y probablemente esa cifra es demasiado baja.

Los grandes bancos internacionales sacan su dinero de sacarle la crema a los flujos financieros principalmente. Entre más dinero circula entre sus canales, más crema le sacan. Así que cuando manipulan las tasas de interés a su favor, aumenta la ordeña. Se pueden sacar enormes ganancias con pequeños aumentos de la sacada de la crema. Para manipular las tasas de interés de este modo se requiere que todos los actores principales sean parte del delito, desde los banqueros hasta los reguladores hasta la dizque "gente por encima de toda sospecha" que son los que dirigen el sistema desde arriba. Lo que muestra el caso de la manipulación de la LIBOR, por lo tanto, es que el sistema monetario del imperio británico es una empresa delictiva global, dirigida desde la cima, que manipula los mercados y miente, hace trampas y le roba a la gente de todo el mundo.

En vez de simplemente multar a unos bancos en particular, el gobierno de Estados Unidos debiera declarar a todo el sistema como una conspiración para delinquir, según el código RICO (siglas en inglés de la ley contra el hampa organizada) y cerrar a todos los bancos involucrados. Esos bancos son peor que la mafia y se deben cerrar, y reorganizar el sistema bancario de acuerdo a la ley Glass-Steagall para impedir esa corrupción en el futuro y para regresar la banca a su papel propio de servir el bienestar general.