Las masacres en Siria y la guerra informativa

16 de julio de 2012

16 de julio de 2012 — Fue el senador estadounidens Hiram Johnson quien se dice que fue primero en decir que "en la guerra, la primer baja es la verdad". Eso fue en 1917, pero ahora en la Era de la Información, primero hay que asesinar a la verdad como prerrequisito para ir a la guerra. Quizás en ningún caso es tan patente esa realidad, como en Siria, como se documenta ampliamente en dos artículos publicados uno el 12 de julio en Asia Times y el otro en Russia Today el 14 de julio. Este último, pone de relieve el hecho de que siempre que el Consejo de Seguridad de la ONU va a tomar alguna resolución sobre Siria, ocurre una masacre en ese país. Un experto sobre el Medio Oriente, el doctor Guenter Meyer, de la Universidad de Maguncia, Alemania, le explicó a Russia Today en una entrevista como ocurrió la masacre de Houla hace tres semanas como ejemplo de lo que ya se refieren a que se utilizan las masacres como un mecanismo de técnica publicitaria, o "mercadeo de masacres, lo cual significa que los rebeldes matan a propósito tantas personas como puedan a fin de incitar a la opinión pública internacional y para fomentar una invasión desde fuera hacia Siria para derrocar a Bashar al-Assad". En un principio, dice, se decía que el gobierno era culpable de matar a manifestantes pacíficos, pero ahora la situación ha cambiado por completo. Meyer explica que los gobiernos de Occidente, los estados del Golfo Arábigo, Turquía y una gran parte de la oposición no tiene interés en una solución pacífica. Se quieren deshacer de Assad, pero para que esto suceda, necesitan asegurarse que ocurra una intervención militar desde el exterior. Es por eso, dice Meyer, que "siempre que va a dar comienzo alguna acción del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entonces se reportan estas atrocidades".

El artículo del Asia Times, firmado por Aisling Byrne, es un estudio extenso de los métodos de la guerra informativa que se están poniendo en juego sobre la opinión internacional con relación al conflicto interno de Siria. "Lo que estamos viendo es una nueva fase de guerra de información a nivel internacional, construido y elaborado como una simple narrativa sobre una lucha por los derechos humanos y la democracia de tal modo que se excluya deliberadamente cualquier otra interpretación y cualquier motivación geoestratégica", escribe Byrne. "Pero es una narrativa basada en la distorsión, en la manipulación, las mentiras y los videos", señala Byrne, y luego pasa a documentar el caso, como es el hecho de que los rebeldes sirios no solo están obteniendo armas y entrenamiento de combate de las naciones occidentales, de Arabia Saudita y Catar, sino también entrenamiento y equipo para la guerra psicológica, lo cual luego se convierte en la base un informe de "noticias" que salen de Siria que las proporciona y distribuye el llamado Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

Gran parte de lo que informa Byrne ya lo conocen quienes han seguido las publicaciones del movimiento de LaRouche, pero vale la pena señalar que Byrne acusa directamente a las principales medios informativos, al senador de EU John McCain, al primer ministro británico David Cameron, e incluso a grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Ella señala que el ex funcionario de la CIA, Paul Pillar, ha puesto de relieve el paralelo que hay entre la campaña en contra de Siria y la de la campaña que llevó a la guerra contra Irak en 2003. Pillar señala que los neoconoservadores están armando a la oposición siria como "una continuación del mismo patrón de la mentalidad neoconservadora que llevó a la guerra de Bush's [en Iraq]. Es el mismo pensamiento autocomplaciente que sustituye al análisis cuidados sobre las consecuencias".

De hecho, en los últimos días se llevó a cabo otra supuesta masacre cerca de Homs, la cual ahora se sabe que no fue ninguna masacre sino una batalla entre rebeldes armados y fuerzas del gobierno, en la cual se estima que perecieron unos 100 combatientes. El Observatorio Sirio en Londres había difundido ya el cuento de que había sido una masacre de 250 inocentes y desarmados por parte del gobierno, y resultó en puras mentiras.

Todo eso es cierto, pero detrás de eso hay también una intención criminal detrás de la maquinaria de guerra informativa. No solo está encaminada a provocar una guerra en Siria, sino también en Irán y en última instancia, una confrontación nuclear con Rusia y China, contra lo cual hasta ahora ha habido una fiera resistencia contra la guerra informativa. Pero el único modo en que se puede detener esa campaña, es mediante la destitución constitucional de Barack Obama del cargo de la Presidencia. Solo entonces se podrá quitar el dedo británico del detonador nuclear.