Hoenig dice: Separen a los bancos por su función, no por su tamaño

10 de agosto de 2012

10 de agosto de 2012 — Un gran número de economistas banqueros y periodistas financieros han entrado en acción —después de que el ex presidente de CitiCorp, Sanford Weill, se pronunció a favor de la restauración de la ley Glass-Steagall— para promover las especulaciones sobre la idiotez de si alguna particular compañía financiera, A ó B, habría caído en bancarrota si no hubieran eliminado la ley Glass-Steagall.

El actual comisionado de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), y ex presidente de la Reserva Federal en Kansas, Thomas Hoening —quien actualmente promueve la restauración de la ley Glass-Steagall— intervino en esa discusión que nomás pretende desviar la atención, durante una entrevista en la cadena CNBC, el pasado viernes 3 de agosto. Hoening atacó esa idiotez y denunció la pandilla supuestamente "anti Wall Street" que ha salido en realidad a tratar de detener el impulso que tiene actualmente la movilización a favor de la Glass-Steagall, con el cuento de que todo lo que se requiere es reducir el tamaño de los megabancos que son dizque "demasiado grandes para quebrar". Esto incluso lo están poniendo en una propuesta de ley bancaria por los senadores Sherrod Brown y Bernie Sanders, por el representante Brad Miller en la Cámara de Representantes, y otros que se han rendido ante las intimidaciones de Obama y Geithner para que no respalden el restablecimiento de la ley Glass-Stegall, que ellos saben que es necesaria.

En la discusión de Hoenig con los tres presentadores de la CNBC, nadie hizo mención a la propuesta de ley en el Congreso para restablecer la Glass-Steagall. Sin embargo, Hoenig fue muy tajante al argumentar en contra de "separar a los bancos por su tamaño", y en contra de los "requerimientos de mayor cantidad de capital", como soluciones estas que no van a funcionar. También insistió que con la política bancaria actual, se volverán a dar enormes rescates a los grandes bancos en otra ola de crisis, a pesar de la ley Dodd-Frank.

La única política efectiva, dijo Hoenig, es separar a los bancos "por líneas de negocios; dividirlos según sus funciones, no por su tamaño"; y luego, restringir muy estrictamente la "red de seguridad a los bancos" únicamente a la a la función comercial de la banca, dejando a su suerte todo lo demás, ya sea que "ganen o pierdan", en sus palabras, a diferencia de los bancos comerciales que no se les dejaría perder, a fin de proteger a los depositantes. Estas dos medidas son pilares que caracterizan a la ley Glass-Steagall.

Después de discutir sobre la superioridad del modelo de banca comercial de Estados Unidos en el siglo 20, en comparación con el modelo de banca universal de la banca europea, o la "concentración" de la banca, Hoenig descartó los típicos argumentos de los entrevistadores de la CNBC sobre las instituciones que quebraron el 2008, la AIG, Bear Stearns, etc., señalando que el problema es todo el sistema bancario. Cuando se eliminó la separación entre la banca comercial y la banca de especulación bursátil, dijo, a todas las instituciones financieras se les permitió "hacer apalancamientos" y especular con un riesgo mucho mayor. Y luego que sucedió el colapso, las exigencias para aumentar el capital de los bancos en proporciones mucho más grandes, son puro teatro. Los grandes bancos están utilizando los fondos que consiguen mediante los descuentos de rescate que les da la Reserva Federal, para acumular capital contingente, dijo Hoenig, mientras su capital realmente tangible lo mantienen a no más de un 5% de sus activos (una palanca de 20 a 1), cuando "en la mayor parte del siglo 20" fue de un 10%.