Mientras el huracán "Isaac" arrasaba La Española, Obama le decía a los haitianos 'muéranse'

31 de agosto de 2012

31 de agosto de 2012 — El desdén con el que ha tratado Barack "Nerón" Obama a Haití —desde que sufrió el terremoto en enero de 2010 y sus consecuencias— produce una desgracia mayor con cada desastre natural que ocurre. En los días en que la tormenta tropical Isaac pasó arrasando a la isla La Española el 25 de agosto,ocasionó otras 24 muertes en Haití y 5 en República Dominicana, en medio de enormes inundaciones; el recrudecimiento inmediato de la epidemia de cólera, con un peligroso brote de la enfermedad que ya ocurre en la provincia Santiago de República Dominicana. Cientos de miles de haitianos viven todavía en condiciones infrahumanas, dos años y medio luego del terremoto, totalmente indefensos ante los desastres naturales.

Frente a este cuadro, el Ministro de Defensa haitiano, Jean Rodolphe Joazile, hizo un llamado para la creación de un Cuerpo de Ingenieros del Ejército "que le daría ayuda a la población hasta en los sitios más remotos", mientras que las organizaciones de derechos humanos del imperio británico chillan diciendo que Haití no tiene derecho a tener un ejército. Fíjense que en los años de 1950, cuando Eisenhower era Presidente de Estados Unidos, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense fue enviado a Haití, y se concentró en mejorar ampliamente las vertientes de los ríos de la mayor cuenca fluvial en el occidente, la zona de Artibonite. La represa hidroeléctrica de Peligre, se construyó en esa época, todavía está funcionando, y está por ser renovada, cosa que necesita con urgencia.

El Proyecto Agrícola del Valle de Artibonite, fundado por Henry Wallace, vicepresidente de Franklin Delano Roosevelt, tenía la intensión de transformar esta región en un "valle de la esperanza", una versión haitiana más pequeña, del proyecto de la Comisión del Valle del Tennesse, para llevar a cabo un gran desarrollo agrícola y económico.

¿Qué ha conseguido Haití de Obama? En la capital haitiana, Puerto Príncipe, donde todavía 400.000 mil personas no tienen hogar, y que viven todavía en 575 espantosos campos de "desplazados", los vientos feroces y la lluvia desgarraron las ligeras lonas impermeables y las "casas" hechas con sábanas de los haitianos desplazados que residen en al campamento. El peligro de que haya un nuevo brote de cólera es real. Jean-Michel Vigreaux, el director para Haití de la ONG CARE, informó que "Hay agua estancada en los campamentos, y en algunas zonas las letrinas se están desbordando". De hecho ya se encontró un brote en el departamento Ouest, en donde está localizada la capital. En los vecindarios capitalinos, el agua corre por drenajes que fueron construidos muy deficientemente, y que han erosionado las frágiles laderas y los barrancos, agregó Vigreaux.

Según el Centro de Noticias de las Naciones Unidas, durante la tormenta 14.000 personas tuvieron que dejar sus casas, y 13.500 se albergaron en refugios temporales, pero algunos de los residentes de los campamentos se negaron a irse, temiendo que les robaran sus poquísimas propiedades, o que las autoridades aprovecharan el hecho de su evacuación para sacarlos permanentemente del campamento.

Las regiones del país que fueron más golpeadas fueron el sureste y el oeste, allí las inundaciones y los deslaves dañaron enormemente puentes y caminos. Por lo menos unas 81.000 hectáreas de cultivos agrícolas fueron destruidos, a nivel nacional. Todos los departamentos (provincias) del Noreste, Sureste, Artibonite, Sur, Norte, Oeste, Noroeste, Central Plateau, Grand'Anse, y Nippes, fueron afectados.