Obama le da inmunidad final a los torturadores de Bush y Cheney, y espera lo mismo para sí

6 de septiembre de 2012

6 de septiembre de 2012 — Así como el Presidente Barack Obama se ha rehusado a enjuiciar a ninguno de los banqueros y estafadores responsables del colapso financiero de 2007 al 2008, de la misma manera rehusó enjuiciar a ninguno de los funcionarios del gobierno de Bush y Cheney responsables por los abusos y torturas a prisioneros en Irak y Afganistán, a pesar de que en el pasado, Estados Unidos siempre trató eso como crímenes de guerra.

El columnista Glenn Greenwald, que ahora escribe para el diario británico Guardian, señala que Obama, "ha dado por concluido el encubrimiento a gran escala de los crímenes cometidos por funcionarios de Bush en la 'guerra al terrorismo' ", con el anuncio que hizo el Fiscal General Eric Holder la semana pasada, de que los últimos dos casos de muertes por torturas de la época de Bush y Cheney, los cerraron sin que hubiese juicio alguno.

Greenwald añade que Obama, al darle inmunidad plena a los funcionarios de Bush que cometieron crímenes de guerra, también espera ser tratado de la misma manera. Greenwald cita un artículo escrito por Charlie Savage para el New York Times, en diciembre del 2008, sobre la perspectiva de las investigaciones hechas a funcionarios del gobierno de Bush por las torturas cometidas, y en el que comenta: "Puesto que todo Presidente eventualmente deja su cargo, los directores ejecutivos entrantes tienen un incentivo para anular las investigaciones al ejercicio de su predecesor". Greenwald comenta: "En otras palabras, Obama esta motivado a proteger a los funcionarios de Bush de la responsabilidad que tienen por sus crímenes, con la esperanza de que cuando Obama deje la Presidencia, a él también, de la misma manera le darán inmunidad por el debido proceso".

Los dos casos que fueron cerrados la semana pasada por el Departamento de Justicia, eran los dos casos que restaban de la evaluación de más de 100 casos graves de abusos a prisioneros, que estaba realizando el Departamento de Justicia desde el verano de 2009. Holder estaba muy presionado para que encubriera los crímenes de Bush y Cheney; Obama anunció esta política de encubrimiento tan pronto pasaron las elecciones de 2008: dijo que se oponía a cualquier investigación o enjuiciamiento, bajo la excusa de que "tenemos que ver hacia delante, en vez de mirar para atrás" (la misma política que ha implementado para los crímenes financieros cometidos por Wall Street y Londres). Al anunciar su política de inmunidad, Obama declaró que: "No vamos a ganar nada dedicando nuestro tiempo y energía echando la culpa por lo pasado... tenemos que resistirnos a esas fuerzas que nos dividen, y en vez de ello unirnos por el bienestar de nuestro futuro común".

Greenwald señaló que la acción de Obama para obstaculizar cualquier enjuiciamiento (incluso ha tratado de hacer esto en otras naciones, como España y Alemania) a pesar de lo que encontró el general Antonio Taguba, quien investigó las torturas que se practicaban en la cárcel de Abu Grhaib, y que durante el régimen de Bush y Cheney, dijo que "ya no hay ninguna duda de si el actual gobierno cometió crímenes de guerra", y que "la única pregunta que resta por ser contestada es si quienes ordenaron el uso de la tortura serán llamados a rendir cuentas". Y Greenwalds añade, "esto lo hicieron inclusive enfrente del comentario extraordinario del general Barry McCaffrey de que 'Nosotros torturamos sin piedad a la gente. Probablemente asesinamos a docenas de ellos en el transcurso de eso, tanto las fuerzas armadas como la CIA' ".

Los dos casos que Obama y Holder cerraron la semana pasada involucraban a Gul Rahman, a quien congelaron hasta que murió en el 2002, en una prisión secreta de la CIA en Afganistán llamada el "pozo sin fondo", luego de que lo golpearán, lo desnudaran, y lo encadenaran con grilletes a una pared de cemento bajo temperaturas heladas; y la muerte en Abu Ghraib de Manadel al-Jamadi, en el 2003, quien falleció luego de que lo golpearan, lo desnudaran, lo bañaran con agua helada, y luego lo encadenaran a una pared. Su cuerpo completamente helado fue fotografiado y presentado como parte de las fotos de la infame cárcel de Abu Ghraib. En conjunto, más de 100 prisioneros murieron bajo la custodia de Estados Unidos en los primeros años de la guerra de Irak y de Afganistán, cosa que para el genocida Barack Obama está OK.