Hillary Clinton recibe una paliza en Beijing

7 de septiembre de 2012

7 de septiembre de 2012 — La Secretaria de Estado Hillary Clinton recibió el equivalente a un balde de agua fría cuando llegó el martes a Beijing. Su escala en Beijing forma parte de una excursión por Asia con el propósito de consolidar la posición de EU en la región como parte del "pivote Asia" de Obama.

Lo más significativo fue que la programada reunión de Clinton con el vicepresidente Xi Jinping, quien se espera que para fines de este año asuma el máximo liderato en China, fue cancelada inesperadamente por los chinos esgrimiendo "problemas inesperados de agenda". Después, el primer ministro Wen Jiaobao inició su reunión con Clinton con un claro rechazo al pivote de Obama, afirmando que "Estaos Unidos debe respetar la soberanía nacional y la integridad territorial de China, deben respetar los intereses nacionales fundamentales de China y los sentimientos de la población". Y el ministro de Relaciones Exteriores Yang Jiechi, en conferencia de prensa conjunta con Clinton, de nuevo rechazó la estrategia del gobierno de EU de cambio de régimen en Siria, contraponiendo el compromiso de China con "los intereses por la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región y en todo el mundo".

La visita también le dio la oportunidad a los medios de prensa y los especialistas en China de expresar su rabia hacia la política estadounidense. Cada vez son más los observadores en China que llegan a la conclusión de que el "reequilibrio" (como se le ha renombrado) de EU no tiene otro objetivo, a pesar de que EU insista en lo contrario, más que contener a China. La secretaria Clinton, quien ha aceptado se la "correveidile de Obama" en su política para Asia, es considerada por muchos especialistas chinos como persona non grata.

Como lo destacó un perito chino, Pang Zhongying, el progreso que tuvieron las relaciones EU-China, incluso hasta las primeras fases del gobierno de Obama, "pudieran ahora haberse olvidado". "Las relaciones EU-China son muy complicadas" señaló, "como para ajustarse en el marco nítido de la estrategia de Clinton". Otros comentaristas como Ruan Zongze del Instituto Chino de Estudios Internacionales, fueron incluso más directos, diciendo que EU simplemente no estaba preparado para ver que China se desarrollara como una gran potencia y estaba tratando de pararla.

El ministro de Relaciones Exteriores Yang Jiechi tuvo una reunión larga con Clinton que duró hasta la media noche de anoche, y aparentemente fue excesivamente cortés. Y a pesar de que lo que caracteriza generalmente la actitud de China es la importancia que le da a las relaciones y la necesidad de mantener un "rumbo constante" en aguas escabrosas, Clinton estuvo por demás provocadora. Continuo intentando insertar a EU en las negociaciones sobre las disputa por el Mar del Sur de China, afirmando en la conferencia de prensa que ya era tiempo que China y otros países aceptaran un "mecanismo multilateral" y aceptaran negociar un Código de Conducta, y que EU "estaba listo para apoyar ese proceso" (algo así como el verdugo con la soga). Los chinos reiteraron su política de que todas las disputas territoriales se van a tratar sobre bases estrictamente bilaterales.

También fue un gran punto de controversia entre los dos las situaciones de Siria e Irán. En cierto punto en la conferencia de prensa, el ministro Yang sintió que tenía que responder a las aseveraciones que había hecho Clinton sobre sus "preocupaciones" de que Rusia y China no habían votado a favor de que hubiera "consecuencias para Assad" en las discusiones sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, y diciendo de manera muy provocadora que EU iba a trabajar con "naciones afines" para planear "el día después" de la caída de Assad, lo que insistió ella iba a suceder.

Antes de responder una pregunta que le hicieron sobre economía, el ministro Yang respondió esta afrenta, para poner la culpa en donde pertenece. Dijo que el martes había hablado con Lakhdar Brahimi, quien reemplazó a Kofi Annan como Enviado Especial de la ONU, y que le había dicho que China respaldaba cabalmente sus esfuerzos de mediación. "Nosotros esperamos que los miembros de la comunidad internacional ejerzan su influencia positiva" dijo Yang, "y hagan que las diversas partes en Siria adopten una actitud realista, calmada y constructiva de forma tal que se pueda iniciar inmediatamente un diálogo y transición política en ese país". El ministro Yang había destacado anteriormente en otra respuesta que China también sentía que la propuesta de Annan para una solución negociada, la que apoyaron todas las partes en Ginebra, aún era la mejor opción para Siria.