El primer ministro belga anuncia su compromiso con una total separación de la banca

10 de septiembre de 2012

7 de septiembre de 2012 — Ante las renovadas presiones para que el Estado belga rescate (otra vez) al gigante bancario franco-belga Dexia, las principales fuerzas políticas en Bélgica pusieron sobre la mesa una vez más la solución Glass-Steagall.

El fin de semana pasado, el primer ministro socialista belga, Elio di Rupo, visiblemente consciente de los recientes clamores pidiendo esta solución por parte de ciertos sectores en el Reino Unido y Estados Unidos, como se lo hizo saber el movimiento larouchista Agora Erasmus a círculos del gobierno belga, fue bastante explícito. Cuando le preguntó el periódico belga de mayor circulación La Libre Belgique, el primero de septiembre, cual era el tipo de reforma bancaria que estaba considerando, di Rupo respondió:

"Uno de los problemas más grandes es el tamaño de los bancos. En el Reino Unido, los bancos representan el 600% de su PNB, en Dinamarca el 500% del PNB, en Holanda, Francia y Bélgica, representan entre 360 y 400%. En cuanto los bancos tienen un problema el impacto sobre las naciones es gigantesco. Tenemos que salirnos de la lógica misma de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Los activos financieros que circulan en el mundo financiero ya no están lo suficientemente dedicados a la economía real. Eso no es normal. Existe una demanda, en Bélgica así como en otros países —por ejemplo en Estados Unidos— para que se separen los bancos: por un lado los bancos de depósitos, por el otro los bancos de inversiones. Se están elaborando ideas, en Bélgica en el banco nacional y a nivel Europeo".

La Libre Belgique trata de restarle importancia a esto preguntándole: "Hay mucha ideología envuelta en este debate" a lo que di Rupo respondió: "Sí, es cierto. Pero la situación es insostenible. Esto es una locura. Cuando Dexia, Fortis (ahora parte de BNP Paribas) tienen dificultades, van a tocarle la puerta al Estado. Para poder ayudarlos, el estado belga no tiene otra alternativa más que prestarles dinero e incrementar su deuda. Pero los mismos bancos ahora nos están dando lecciones y alegando que ¡el Estado está sobreendeudado! Alguien tiene que actuar seriamente. Mi convicción es que tenemos que dividir los bancos, para reducir su tamaño y proteger los activos de los ciudadanos de forma tal que podamos evitar la intervención de los Estados. Se tienen que adoptar leyes tales como que las consecuencias de todo comportamiento riesgoso tiene que recaer en los involucrados. Necesitamos cláusulas que le infrinjan castigos directos tanto a la directiva como a los accionistas, cuando existan errores manifiestos. Porque actualmente, la población tiene miedo. Hasta el 2008, la población creía que los bancos eran lugares seguros encargados de manejar sus pertenencias. Ahora nos damos cuenta de que en realidad están jugando ruleta con el dinero de los depositantes".

Su mensaje provocó un gran revuelo entre ciertos demócrata cristianos derechistas quienes dijeron que Bélgica no puede regresar a las políticas "arcaicas" de ahorros y préstamos. Lo que fue más interesante fue el comentario del destacado economista flamenco Paul De Grauwe (London School of Economics, Universidad de Leuven), en el diario Le Soir. En el 2008, diez días antes de la cumbre del G-20, De Grauwe publicó un artículo haciendo un llamado para que el G-20 convocara a una conferencia cumbre Bretton Woods II, cuya legislación central tenía que ser una separación bancaria global Glass-Steagall.

Como reacción a la declaración de di Rupo, De Grauwe escribió en Le Soir del 5 de septiembre, el encabezado "Separar a los bancos: Valor, señor Primer Ministro!"