Obama encubre la tortura: otro delito que amerita juicio político

11 de septiembre de 2012

10 de septiembre de 2012.- La decisión del Procurador General Eric Holder de cerrar los dos últimos casos sobre tortura que quedaban de los años de Bush y Cheney, y no hacer responsables a los funcionarios de la CIA que fueron cómplices de estos crímenes, es solo uno más de los delitos que ameritan juicio político que se debe agregar al proyecto de ley de enjuiciamiento en contra del Presidente Obama. En la columna que puso el 7 de septiembre en el sitio antiwar.com el ex funcionario de la CIA, Ray McGovern, no lo dice así, pero indudablemente presenta el caso en contra de Obama y Holder. Al negarse a enjuiciar a los funcionarios de la CIA que fueron cómplices en los crímenes de tortura y secuestros, Obama se rehúsa a cumplir con su deber constitucional de "velar por el fiel cumplimiento de las leyes".

Eso de por sí ya sería lo suficientemente malo si eso fuera todo, pero Obama ha sentado las bases para que se extiendan tales crímenes con su negativa criminal a enjuiciarlos. McGovern cita el caso de John Brennan, ahora asesor sobre contraterrorismo de Obama quien supervisa el programa de aviones robot asesinos de Obama. En la era Bush-Cheney, Brennan era un alto funcionario de la CIA que fue cómplice de los peores abusos, según el informe de la Comisión de Inteligencia del Senado, que no se va a dar a conocer sino hasta después de las elecciones de noviembre. Los temores que existían de que se conociera el papel de Brennan en la campaña de secuestros y tortura, evitó que fuera postulado para la posición más alta de la CIA, pero el también sabe "donde están enterrados los cuerpos", así que Obama lo mantuvo cerca llevándoselo a la Casa Blanca. Obama ha dejado en claro desde entonces, que nadie que haya cometido crímenes en la CIA debe temer ser castigado, lo que por sí mismo es un delito.