Obama es el responsable por el fiasco en Libia, dice bloguera del Washington Post

22 de octubre de 2012

22 de octubre de 2012 — La secretaria de Estado Hillary Clinton ha hecho público que ella asume "la responsabilidad" por el fiasco en Libia que resultó en el asesinato del embajador estadounidense y otros tres miembros del personal ahí, pero ni siquiera el diario Washington Post está convencido de que ella pueda adjudicarse la mayor parte de la culpa. De hecho, la bloguera de dicho diario, Jennifer Rubin, llega a la conclusión de que, en última instancia, la responsabilidad es principalmente de Obama. Rubin destaca cuatro puntos:

* Clinton no es la única responsable por no haber reconocido que Libia se había convertido en un semillero de terroristas yihadistas, sino que también las agencias de inteligencia y el Presidente comparten esta responsabilidad;

* Hillary no es responsable por las declaraciones del vocero de la Casa Blanca, Jay Carney el 14 de septiembre, ni de las infames cinco presentaciones de la embajadora de EU ante la ONU, Susan Rice, en los programas de TV dominicales del 16 de septiembre, ni de la entrevista de Obama con Univisión del 20 de septiembre ni de su discurso ante la ONU el 25 de septiembre, en donde todos ellos alegan que había sido un ataque terrorista provocado por un video antimusulmán. O todos estaban equivocados o "la Casa Blanca decidió perpetuar la explicación menos dañina de los ataques que pudo ofrecer (hasta el día de las elecciones, a cualquier costo)".

* Clinton no fue responsable por la estrategia de dirigir desde atrás la intervención en Libia, que dejó al país en el caos; de hecho, fue política de la Casa Blanca disminuir la participación de EU y dejar la carga pesada a otros;

* Y finalmente, Clinton no fue responsable por la narrativa de que se había derrotado a Al-Qaeda y estaba en desbandada. Eso fue Obama y sus operadores políticos, y aunque Rubin no lo dice, también del secretario de la Defensa Leon Panetta.

"También hay otros responsables por el fiasco, especialmente el Presidente" concluye Rubin. "No es suficiente que el diga genéricamente 'Sí, yo asumo la responsabilidad y no Hillary'. El debió haberle dicho al país lo que el sabía, cuando lo supo , cuales fueron las decisiones que tomó que afectaron el destino de los diplomáticos norteamericanos, por qué continuó tratando de perpetuar una explicación falsa sobre los ataques y sobre si todavía considera que Libia es un éxito en la estrategia de 'dirigir desde atrás'. Afortunadamente, tenemos dos debates nacionales en los que se le puede forzar a que haga todo esto".

Otra de las cuestiones pendientes era lo que haría Hillary Clinton cuando regresara de su viaje por América del Sur. Durante su visita a Perú, dio media docena de entrevistas a importantes organizaciones noticiosas de EU, alegando que ella asumía la responsabilidad por las muertes del Embajador Stevens y los otros. Sin embargo, hasta el testimonio la semana pasada ante la Cámara de Representantes del subsecretario de Estado encargado de Gestiones, Patrick Kennedy, dejó en claro que no habían consultado con Clinton sobre las decisiones a nivel de seguridad en Libia y que había desacuerdos dentro de la burocracia del Departamento de Estado sobre la decisión de reducir las fuerzas de seguridad. La Casa Blanca, según fuentes informadas, reaccionó tan violentamente ante el testimonio de Kennedy que éste no se presentó a trabajar durante varios días. Los usuales agentes de publicidad de Obama en la Casa Blanca estaban convencidos de que el testimonio de Kennedy había sido una traición de Hillary, lo que socava toda la idea de usar a Hillary Clinton como el chivo expiatorio por las muertes en Benghazi. Los círculos de Clinton están furiosos por el hecho de que la Casa Blanca puso de blanco a Hillary en el mismo momento en que ellos dependen tan desesperadamente de Bill Clinton para salvar la elección de Obama.