FUNDAMENTOS PARA EL JUICIO POLÍTICO: OBAMA Y SU CAMARILLA ENCUBRIERON EL ASESINATO DEL EMBAJADOR STEVENS

27 de septiembre de 2012

FUNDAMENTOS PARA EL JUICIO POLÍTICO

OBAMA Y SU CAMARILLA ENCUBRIERON
EL ASESINATO DEL EMBAJADOR STEVENS

26 de septiembre de 2012 — El Presidente Barack Obama es culpable de encubrir el asesinato del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, y a los otros tres diplomáticos estadounidenses el 11 de septiembre de 2012, en Benghazi, Libia. Por este "delito grave y falta", se debe llevar de inmediato al Presidente ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos para un juicio político.

Los hechos para el caso del enjuiciamiento están probados y son innegables. A unas cuantas horas del atroz asesinato del embajador Stevens y los otros, y de la invasión de la casa de seguridad de la CIA en Benghazi, el Presidente Obama, el vocero de la Casa Blanca Jay Carney y la embajadora ante las Naciones Unidas, Susan Rice, desataron una campaña de mentiras descaradas para ocultarle al pueblo de Estados Unidos su complicidad en las muertes de Benghazi. A solo horas de los asesinatos ellos sabían que el ataque había sido un ataque premeditado para el 9-11 por parte de elementos de Al-Qaeda en el Maghreb Islámico con patrocinio británico-saudí.

El Departamento de Estado de EU estaba tan preocupado por la situación de deteriorada seguridad en el terreno en Libia, que habían emitido una alerta desde el 27 de agosto de 2012 a los estadounidenses para que no viajasen a Libia. En particular se mencionaba la situación descontrolada en la zona de Benghazi, donde los grupos terroristas habían estado ganando control del terreno desde hacía meses.

¿Por qué, bajo tales circunstancias tan deterioradas, señor Presidente, no había infantes de marina como guardias del consulado en Benghazi? ¿Por qué se "subcontrató" para la seguridad de las instalaciones de ese lugar una compañía británica de mercenarios, Blue Mountain Group, con nexos al cuerpo de comandos británicos de los Servicios Aéreos Especiales (SAE) que ha estado armando y entrenado a los yihadistas libios para librar una guerra terrorista en Siria, Mali y otras partes del norte de África y el sudoeste de Asia? Esas son interrogantes que debe de responder ahora ante el pueblo de Estados Unidos antes de ir a las elecciones del 6 de noviembre.

El Presidente Obama y la embajadora Rice no solo mintieron, repetidamente, que el ataque en Benghazi fue una acción "espontánea" de la turba violenta en respuesta al poco conocido video que calumnia al profeta Mahoma. El 16 de septiembre, mucho después de que el Presidente de Libia había aportado detalles sobre la célula de Al Qaeda que estuvo detrás de los asesinatos en Benghazi, el Presidente Obama envió a la embajadora Rice a que se presentara en cinco programas de televisión nacionales para repetir las mentiras sobre el incidente. Incluso después de que el jefe de Al Qaeda, Ayman al-Zawaheri, emitió una declaración pública haciéndose responsable del asesinato de Stevens como otro ataque 9-11, para vengar la muerte de un asociado libio suyo —muerto en un ataque con aviones robot de EU en junio—el Presidente y su camarilla siguieron suprimiendo la verdad.

Cuando la cadena noticiosa CNN obtuvo el diario personal del embajador Stevens e informó que él sabía que estaba en una lista de objetivos de Al Qaeda y temía por su vida, la Casa Blanca intentó suprimir la noticia y persistió en suprimir mayores revelaciones que demostraban que el ataque había sido un acto premeditado de terrorismo internacional. Ahora ya se ha corroborado por diversos testigos presenciales que nunca hubo una manifestación de protesta afuera del consulado de Benghazi el 11 de septiembre, como decían el Presidente, la embajadora Rice y otros. Todo lo que ocurrió fue un asalto armado profesional, premeditado y planeado, que resultó en el asesinato del embajador Stevens y los otros funcionarios.

¿Es este el tipo de comportamiento que justifica un segundo período como Presidente? Por más de diez días, el Presidente Obama y sus partidarios le mintieron al pueblo estadounidense, se han negado a explicar por qué el Comandante en Jefe no proporcionó la protección debida a los diplomáticos y funcionarios de inteligencia estadounidenses que arriesgan sus vidas en el frente, y en vez de ello atacan a quienes tratan de descorrer el velo de mentiras.

Cuando miembros destacados de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado intentaron iniciar una investigación inmediata para proporcionar respuestas al pueblo estadounidense antes del 6 de noviembre, el senador demócrata de Massachussets, John Kerry, impidió el esfuerzo y le difirió el caso al gobierno para respaldar una investigación que haría el ejecutivo y que no concluiría sino hasta abril de 2013.