Con la victoria de Obama, arranca la legalización de las drogas

15 de noviembre de 2012

15 de noviembre de 2012 -– El encabezado corresponde al título del artículo de Gretchen Small que aparece en el último número de Executive Intelligence Review y que se reproduce a continuación.

Por Gretchen Small

12 de noviembre — Junto con el triunfo de la reelección del Presidente Barack Obama el pasado 6 de noviembre, vino una victoria estratégica en la ansiada meta del imperio británico para legalizar las drogas "recreativas". De hecho, fue con el apoyo de Obama que la legalización de la marihuana barrió en los estados de Colorado y Washington. No solo porque en general, los que votaron por la legalización también votaron por Obama; Obama le entregó a Narcotráfico, SA esas victorias como política.

El principal sicario estadounidense de George Soros para la política de drogas, el jefe de la mentada Alianza de Política sobre Drogas, Ethan Nadelmann, agradeció a Obama en una declaración que emitió el 7 de noviembre. Nadelmann se acredita el diseño, el financiamiento y la organización de las iniciativas electorales que convirtieron a Colorado y a Washington en "las primeras jurisdicciones políticas en el mundo en aprobar la regulación, gravamen y control de la marihuana de manera similar al alcohol". Pero lo que hizo la diferencia entre la victorias de 2012, y la derrota que sufrió Soros en 2010 en una propuesta similar en California, destacó Nadelmann, fue el "notable" silencio del gobierno de Obama este año con relación a las propuestas de legalización, en comparación con el 2010, cuando los funcionarios del gobierno federal advirtieron repetidamente que el proyecto de ley estatal era ilegal bajo las leyes federales.

Mientras que los británicos tuvieron que librar una guerra para imponerle sus antros de opio al pueblo chino en el siglo 19, en Estados Unidos, las olas de ataque sucesivos sobre el Sistema Americano desde la muerte de Franklin Roosevelt, han logrado abrirle el paso a los antros de drogadicción mediante la urna electoral. Los carteles del imperio preparan ahora la logística para el "turismo de yerba" y el auge de la "industria de la marihuana". Estaban tan seguros de su victoria, que ya habían organizado la "1ra Conferencia Nacional Anual del Negocio de la Marihuana", que se realizó el 8 y 9 de noviembre en Denver, Colorado.

En su engreimiento postelectoral, Nadelman dijo que los triunfos estatales "le allanan el camino al resto del país y al mundo para continuar". La meta de Soros para garantizar la legalización de la marihuana en cualquier estado de la Unión Americana no es, ni ha sido nunca una meta local, sino que tiene el propósito de colocar a la monarquía británica en posición de ganar su lucha de siglos para legalizar el narcotráfico a nivel internacional.

Esto no es una exageración. Las fuerzas aliadas británicas que orquestaron la legalización de la marihuana "recreativa" en Colorado y en Washington proclaman a los cuatro vientos que pretenden utilizar esos votos para romper la resistencia que aún queda en México en contra de los carteles de la droga; para sacarle un llamado unificado a las naciones de Iberoamérica, si no es que de la Organización de Estados Americanos (OEA), para acabar de una vez por todas con los compromisos antidrogas internacionales existentes; y luego, ya con el hemisferio occidental en la bolsa, imponer la legalización global de todas las drogas, incluyendo la cocaína y la heroína.

Gracias a Obama

Unas cuantas voces, pero muy significativas, se han alzado en el mundo en contra de este peligro. El director del Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia, Victor Ivanov, rechazó de plano la legalización de las drogas cuando le preguntaron sobre los resultados de los referendos en Colorado y Washington, en una entrevista por la radio Ekho Moskvy el pasado sábado 10 de noviembre; "el mayor beneficiario del narcotráfico global es el sistema bancario", señaló Ivanov. Monseñor Ignacio Villanueva, obispo de Ciudad Juárez, Chihuahua, una de las ciudades de México más destruidas por los carteles de la droga, advirtió que el aumento en el consumo de drogas que seguiría a la legalización empeorará la violencia que azota a México.

Las iniciativas que se votaron son contrarias a las leyes federales de Estados Unidos, las cuales siguen clasificando a la marihuana como una droga de la Clase I según la Ley de Sustancias Controladas; las iniciativas estatales se pueden, y deben, anuladas. Pero a pesar de los muchos funcionarios antidrogas locales, estatales y federales que quieren pelear, el gobierno de Obama hizo patente su complicidad con su silencio mortal, antes y después de las votaciones.

Un mes antes de las elecciones, las fuerzas institucionales de Estados Unidos dieron una pelea para tratar de forzar a actuar al gobierno. Seis prominentes ex funcionarios antidrogas, hicieron una declaración a nombre de los nueve últimos directores de la agencia federal antidrogas de EU, (DEA, por sus siglas en inglés), todos los ex directores de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas desde 1989 a 2008, y otros funcionarios. Estos funcionarios dieron una conferencia de prensa telefónica sin precedentes, el 15 de octubre, para exigir que el gobierno se movilizara en contra de las iniciativas de legalización. El gobierno no hizo nada.

Cabe señalar que, cuando Dennis Small de la EIR preguntó en esa conferencia de prensa, si el respaldo de facto que da el gobierno de Obama a la legalización de las drogas, se debe al dinero de las drogas que se dice ayudo a financiar las campañas electorales de Obama en 2008 y en 2012, como el dinero que le canalizó George Soros, nadie se atrevió a refutar eso.

La batalla por México

La legalización del consumo de marihuana en esos estados cayo como bomba en México, donde ya se libra una batalla de retaguardia en contra de la Nueva Guerra del Opio del imperio británico.

El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, quien asume el cargo el 1 de diciembre, se opone a la legalización y ha nombrado como asesor especial a uno de los principales funcionarios antidrogas de Colombia, el general (ret) Oscar Naranjo, para que colabore con su gobierno a trazar una estrategia que derrote a los carteles de la droga. Pero el resultado de las votaciones el 6 de noviembre desató una verdadera pelea política al interior del partido de Peña Nieto, el PRI. El jefe de su equipo de transición, Luis Videgaray, dijo que México tendrá que reconsiderar su política antidrogas, porque las nuevas leyes estatales en EU cambian "las reglas del juego". La secretaria general del PRI, Cristina Díaz Salazar, respondió que el PRI se opone a la legalización de las drogas, y se debe exigir al Presidente Obama que se defina claramente en esta cuestión.

Díaz Salazar señaló que muy pocos países han legalizado el consumo de drogas, y los que lo han hecho se han enfrentado al hecho de que a pesar de la legalización el consumo no solo no ha disminuido, sino que más bien ha aumentado la adicción a una edad más temprana y ha llegado a niveles alarmantes entre los niños.

El principal agente de Soros, el ex secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, inmediatamente lanzó una "alerta" para derrotar a los sectores que en México quieren presionar a Obama para que haga valer las leyes federales en contra de la marihuana y deroguen las nuevas leyes estatales. Según Castañeda, México y Estados Unidos deben llegar a un acuerdo para eliminar conjuntamente las políticas antidrogas.

Peña Nieto está programado para visitar Estados Unidos y reunirse con Obama el próximo 27 de noviembre.

Narcotráfico, SA, en control

Tony Blair y la Cámara de los Loores de Gran Bretaña están coordinando la campaña a favor de la legalización en el hemisferio occidental, como lo ejemplifica el caso del Presidente colombiano Juan Manuel Santos. Santos se ufana de llamarse amigo y colaborador del belicista Tony Blair, la primera persona a quien Santos fue a ver después de que ganó las elecciones de 2010. En noviembre de 2011, Santos saltó como el campeón internacional a favor de la "legalización de la marihuana, y no solo la marihuana", también la cocaína. Luego envió a su ministro de Relaciones Exteriores a Londres para participar en una sesión de planificación de tres días en la Cámara de los Loores, sobre legalización global, coordinada por la nociva Fundación Berkeley de lady Fielding, y después de eso él mismo ha promovido en repetidas ocasiones la legalización como en su visita de Estado al Reino Unido los días 20 y 21 de noviembre.

El Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, se unió a Santos rápidamente para organizar a todo vapor la legalización internacional de las drogas. Quién es el director de la orquesta quedó muy claro, cuando en julio de 2012 el propio Pérez Molina presidió la inauguración del capítulo latinoamericano de la Fundación Beckley en el Palacio Presidencial.

Cuando el Presidente Santos de Colombia insistió en que se incluyera la legalización de las drogas en el programa de discusión de la Cumbre de las Américas que se realizó en abril de 2012 en Cartagena, Colombia, a la cual asistió el Presidente Obama, su gobierno no puso ninguna objeción. Cuando la cumbre aceptó la propuesta de Santos de que se le ordene a la OEA que realice un informe sobre todas esas ideas "innovadoras" de las que hablan los legalizadores, Obama no se opuso.

El hecho de que la legalización del tráfico incluye la legalización de los carteles, quedó claro el 5 de septiembre cuando Santos anunció que había llegado a un acuerdo con el mayor cartel de la cocaína de Sudamérica, las FARC, para iniciar negociaciones formales de "paz", como las que se llevaron a cabo en los 1990 y llevaron a Colombia al borde de la extinción. Ese mismo día la Casa Blanca respaldo las negociaciones, y Blair, le dio su "caluroso beneplácito" el 28 de septiembre.

El orden del día de esas negociaciones: llegar a una "solución" al tráfico de drogas.