En conferencia de prensa, Obama defiende a Rice y sus mentiras y a Holder

16 de noviembre de 2012

16 de noviembre de 2012 — En su primera conferencia de prensa en ocho meses, el presidente Barack Obama estalló en contra de las críticas a su embajadora ante la ONU, Susan Rice, por sus mentiras sobre la desgracia de Benghazi, y salió con el cuento increíble de que "hemos aportado todas las piezas de información que tenemos" sobre ese ataque. Este alegato fantástico con seguridad se le revertirá a Obama ya que están en proceso numerosas investigaciones congresionales sobre el encubrimiento de Benghazi, y en la medida en que se desentraña el "encubrimiento del encubrimiento", es decir, la aventura amorosa de Petraeus.

Cuando se le preguntó primero si el escándalo Petraeus involucraba alguna violación a la seguridad nacional o información clasificada, Obama respondió sin comprometerse y calmado. Pero cuando lo presionó Jonathan Carl de ABC sobre el llamado de los senadores McCain y Graham esa mañana para que se inicie una investigación estilo Watergate, y mencionó la promesa que hicieron de bloquear el nombramiento de Rice como Secretaria de Estado, Nerobama se enfureció. Elogió a Rice profusamente y se explayó calificándola de diplomática capaz, valiente, dura y brillante, que ha realizado un "trabajo ejemplar" —mucho más que el elogio casi vago que había hecho de Petraeus antes— y luego lanzó un ataque personal en contra de McCain y Graham.

Las presentaciones altamente controvertidas de Rice en programas de TV el 16 de septiembre sobre los asesinatos en Benghazi, dijo Obama (por primera vez) las "hizo a solicitud de mi Casa Blanca" y si los senadores McCain y Graham quieren "ir en contra de alguien, deben ir en contra mía". Esto lo dijo muy agresivamente, como implicando que los senadores eran cobardes, pero probablemente muy pronto se le va a cumplir su deseo. Dijo que era "atroz" que los senadores criticaran a Rice. "¿Cómo se atreven a manchar su reputación?". Más adelante regresó al ataque por segunda vez, y dijo que los senadores solo estaban atacando a Rice "porque ellos creen que ella es un blanco fácil".

Obama finalizó sugiriendo en fuertes términos que iba a proceder a nombrar a Rice como Secretaria de Estado, en contra de una oposición fuerte y posiblemente bipartidista. Más tarde ese día, el senador Graham respondió: "Señor Presidente, no dude ni por un minuto que yo no lo hago responsable en última instancia por Benghazi. Yo creo que falló como comandante en jefe antes, durante y después del ataque".

El presidente también defendió la aparente supresión de hasta ocho meses, ordenada por el Procurador General Eric Holder, del hecho de que el director de la CIA Petraeus estaba siendo investigado por una aventura comprometedora.

La mayoría de las otras preguntas a Obama fueron sobre el llamado "precipicio fiscal" y su política de austeridad, que fue uno de los tema de su campaña. En su presentación inicial remachó su cantaleta de que el Congreso tiene que extender las exenciones fiscales para las familias que ganan menos de $250,000 al año pero no dijo nada del "acuerdo" para la sangría a las prestaciones. Pero dos veces repitió el hecho, que intranquilizó a sus partidarios liberales y del sector laboral, de que "vamos a reformar las prestaciones" —recortar Medicare y Seguro Social— para obtener un "gran pacto" en el presupuesto a diez años.